Un físico español dice haber encontrado una grieta en el mayor muro de la relatividad. Los agujeros negros ya no tendrían por qué ser un callejón sin salida

Una nueva formulación matemática propone algo que parecía imposible: describir el interior de un agujero negro sin que las ecuaciones se rompan en infinitos. No se trata de “ver” dentro, sino de construir un relato físico continuo allí donde Einstein dejó un punto ciego. El cambio es más profundo de lo que suena.