Su diseño moderno transforma la infraestructura marítima de la zona, combinando funcionalidad y visibilidad para la navegación sin alterar el entorno natural ni patrimonial El pueblo de Huesca con una plaza mayor considerada como una joya del Renacimiento con soportales únicos En los últimos años, la región de Galicia ha integrado nuevas construcciones que buscan mejorar la funcionalidad de la señalización marítima sin afectar el paisaje ni los elementos históricos existentes. El Faro de Punta Frouxeira es un ejemplo de esta integración, mostrando cómo la modernización de las infraestructuras puede coexistir con la conservación del entorno natural e histórico del litoral gallego. Su ubicación estratégica y su diseño contemporáneo reflejan la planificación y actualización de la costa para responder a las necesidades actuales de seguridad y navegación marítima. La construcción del Faro de Punta Frouxeira responde a la necesidad de modernizar la infraestructura de navegación en un litoral con importantes actividades pesqueras y comerciales. La ubicación del faro permite cubrir un sector amplio del mar, ofreciendo visibilidad a embarcaciones que transitan por la zona, ya que su presencia contribuye a la seguridad marítima y al control de las rutas de navegación. La zona donde se ubica combina elementos naturales y patrimoniales. Los acantilados, playas, dunas y lagunas presentes en el área constituyen hábitats de diversas especies de flora y fauna. Además, en sus alrededores se conservan construcciones históricas que reflejan la presencia humana en la costa a lo largo del tiempo. La combinación del entorno natural y los vestigios patrimoniales hace que el lugar sea de interés tanto para la navegación como para visitantes, investigadores y estudiosos del territorio. Faro de Punta Frouxeira El faro de Punta Frouxeira se construyó entre 1990 y 1992 y comenzó a funcionar en 1994. Con 47 metros de altura, su diseño se aparta del modelo tradicional, incorporando líneas rectas y colores diferenciados, principalmente blanco y azul, que permiten su identificación desde distintos sectores del litoral. La torre recuerda más a un edificio moderno de varias plantas que a un faro convencional y fue concebida con el objetivo de actualizar la arquitectura marítima sin perder eficacia funcional. Su luz alcanza hasta 20 millas náuticas, cubriendo un área marítima frecuente para embarcaciones pesqueras y comerciales. A lo largo de los años, la torre ha sido objeto de reformas que han modificado algunos aspectos de su estructura. En 2007 se eliminó la fachada acristalada, se cerraron los espacios destinados a las escaleras y se reforzaron los pilares. Las ventanas quedaron distribuidas en distintos niveles, lo que permite la observación de la playa y la laguna de A Frouxeira al nordeste, y de los acantilados de O Porto con su pequeña ermita al sudoeste, además de la vista hacia el núcleo de Meirás. En los alrededores del faro se conservan restos de instalaciones militares construidas a principios del siglo XX. Aunque ya no cumplen una función operativa, estos vestigios permiten contextualizar la importancia estratégica de la costa gallega en el pasado y forman parte del recorrido que ofrece la zona. La combinación del faro con estos elementos históricos y con el paisaje natural proporciona a los visitantes una visión completa de la interacción entre infraestructura moderna, patrimonio militar y entorno litoral. El Faro de Punta Frouxeira, ubicado en la costa gallega. La ubicación del faro también refleja su relación con otras infraestructuras modernas de Galicia. Hacia el oeste se encuentra el segundo faro más moderno de la comunidad, únicamente superado por el de Punta Nariga en Malpica, construido en 1996. La proximidad de estas instalaciones evidencia un patrón de actualización de la señalización marítima, buscando combinar tecnología contemporánea con la integración en el paisaje litoral. La torre se sitúa sobre un promontorio que combina roca y acantilado, asegurando la visibilidad de la luz y la funcionalidad de la navegación en la región. Lugares de interés en Meirás Meirás constituye uno de los núcleos principales de Valdoviño y alberga distintos elementos de interés patrimonial. La iglesia de San Vicente de Meirás, construida en el siglo XX bajo un estilo neogótico, destaca por la fachada principal, que constituye el elemento más visible del edificio. Cerca del núcleo urbano se encuentra la ermita de Nuestra Señora de O Porto, ubicada sobre la playa del mismo nombre. La ermita se mantiene en un entorno marcado por condiciones climáticas duras y se celebra cada 11 de julio con una romería en la que se realiza una procesión. Además de estas construcciones, el principal atractivo del municipio sigue siendo su litoral. Las playas de Valdoviño, incluyendo A Frouxeira y O Porto, se caracterizan por su extensión y la presencia de dunas y lagunas que contribuyen a la biodiversidad de la zona. Los senderos que recorren acantilados y marismas permiten observar especies de aves y flora autóctona, combinando accesibilidad con conservación del entorno. En conjunto, Meirás y Punta Frouxeira muestran un ejemplo de cómo la costa gallega ha integrado nuevas construcciones con el entorno histórico y natural. La torre del faro, la capilla de O Porto y la iglesia de San Vicente se encuentran en un marco que combina planificación, funcionalidad y preservación del paisaje, ofreciendo tanto a navegantes como a turistas una visión clara de la evolución del territorio y la interacción entre sus distintos elementos.