Las farmacias andaluzas han estrenado esta semana una herramienta que puede cambiar la relación entre pacientes, farmacéuticos y médicos. Se trata de un sistema de comunicación directa con el facultativo a través de la receta electrónica, que permite trasladar incidencias relacionadas con tratamientos sin necesidad de que el paciente actúe como intermediario. La novedad, que profesionales del sector califican como un avance «histórico», responde a una exigencia que llevaba décadas sobre la mesa. Hasta ahora, cuando surgía un problema con la medicación —errores en la prescripción, efectos adversos o dudas sobre la pauta— era habitual que el paciente tuviera que acudir al centro de salud con una nota escrita por la farmacia, con el riesgo de perder la información. El procedimiento se coloca en la receta electrónica del paciente. Desde la farmacia, el profesional puede enviar un mensaje al médico con información relevante y un breve texto explicativo sobre la incidencia detectada. Este canal permite comunicar: Con este sistema se evita depender del paciente como transmisor de la información, reduciendo errores y mejorando la coordinación sanitaria. Los farmacéuticos destacan que la medida permitirá un seguimiento más eficaz de los tratamientos y reforzará la seguridad del paciente. Además, la comunicación directa agiliza la resolución de incidencias que antes podían tardar días en solucionarse, especialmente en casos de pacientes crónicos o personas mayores con múltiples medicamentos. Profesionales farmacéuticos subrayan que este avance llevaba años reclamándose. Algunos trabajadores del sector comenzaron su carrera solicitando esta mejora y se han jubilado sin llegar a verla implantada. La incorporación de este canal directo se considera un paso clave hacia una atención sanitaria más coordinada, donde farmacia y medicina trabajan de forma conjunta para mejorar la salud del paciente.