China quiere repetir su éxito con los coches eléctricos en los robots humanoides. La pregunta es si el “atajo industrial” servirá para cruzar la parte más difícil

Los fabricantes de vehículos eléctricos en China están entrando en la robótica humanoide con una ventaja que pocos países pueden igualar: infraestructura ya construida. Firmas de análisis lo confirman. Lo que no está claro es si esa ventaja sirve cuando el desafío deja de ser industrial y pasa a ser cognitivo y físico.