La historia está repleta de personajes cuyas vidas superan la ficción, figuras que permanecen en la sombra a pesar de sus proezas. Una de ellas es la de Juan Manuel van Halen, un militar de origen belga cuya asombrosa carrera ha sido rescatada por el historiador Òscar Uceda, de la asociación Antoni de Capmany, en el programa "Herrera en COPE Cataluña". Este personaje no solo es singular por su picaresca, sino por un currículum inaudito: llegó a ser mariscal de campo del ejército español, capitán de estado mayor del francés, coronel del prusiano y teniente general del belga. Sirvió a cuatro banderas, pero su episodio más espectacular tuvo lugar en Cataluña durante la Guerra de la Independencia. En el convulso contexto de la guerra contra Napoleón, Van Halen se encuentra en una posición peculiar. Tras haber luchado en el levantamiento del 2 de mayo en Madrid, cambia de bando y se pone al servicio de José Bonaparte, el rey impuesto por los franceses. Sin embargo, su lealtad vuelve a virar tras un desencuentro con el monarca. Es entonces cuando decide regresar a las filas españolas, pero para ser aceptado necesita una prueba de fidelidad incontestable. Se pone en contacto con Álvaro de Castro, comandante español en Cataluña, y le propone un plan audaz: infiltrarse en el alto mando francés para robar sus claves secretas de comunicación. Van Halen solicita una plaza como capitán de estado mayor en Barcelona, bajo las órdenes del mismísimo mariscal Suchet, comandante de las tropas napoleónicas en la región. Una vez dentro, no pierde el tiempo: roba el libro de cifras que contenía todos los códigos encriptados del ejército francés y huye para entregárselo a los españoles. Con las claves en su poder, podrían haber descifrado los movimientos enemigos, pero Van Halen, con su carácter aventurero, propone ir mucho más allá. Su idea no era defenderse, sino atacar con el arma más inesperada: la desinformación. La propuesta consistía en falsificar una carta del mariscal Suchet, aprovechando que las guarniciones francesas de Lleida, Mequinensa y Monzón se encontraban completamente aisladas. La misiva inventaría un falso acuerdo con los españoles que incluía una tregua de doce días para evacuar dichas plazas y replegarse hacia Barcelona. Según explica el historiador Òscar Uceda, la idea era verosímil precisamente por ese aislamiento, que impedía a las tropas verificar la autenticidad de la orden. El plan se aprobó y la audaz operación se puso en marcha. El objetivo más preciado era Lleida, una fortaleza formidable defendida por el temible barón de l’Isle al mando de un regimiento de infantería veterano, con capacidad para resistir un asedio de dos años. Para culminar el engaño, Van Halen asumió el papel de su vida: se vistió con un uniforme de oficial francés y se hizo pasar por un miembro del estado mayor de Suchet. Contó con la ayuda de un capitán llamado D’Aura, un experto falsificador que imitaba la firma del mariscal a la perfección. Van Halen se presentó en Lleida para convencer personalmente al gobernador. Pese a las dudas iniciales del barón de l’Isle, la puesta en escena de Van Halen fue magistral. El gobernador francés creyó la historia del falso emisario y el pacto de evacuación. De esta forma, el 14 de febrero de 1813, la columna francesa al completo, pensando que cumplía órdenes, abandonó la inexpugnable fortaleza de Lleida y emprendió el camino hacia Barcelona. Era una jugada maestra que estaba a punto de culminar, logrando sin violencia lo que habría costado un año de asedio y miles de vidas. El acto final de esta ópera de engaños tuvo lugar en Martorell. Allí, las fuerzas españolas esperaban a la columna francesa, que agrupaba a los contingentes de Lleida, Mequinensa y Monzón, sumando unos 2.000 soldados veteranos. Cuando los franceses llegaron al punto acordado, cayeron en la emboscada. Fue entonces cuando el comandante español les entregó una carta que desvelaba toda la verdad, dejando al barón de l’Isle completamente atónito. La carta era tan audaz como la propia estratagema. "Habéis caído en una estratagema de la guerra, y es preciso que os sujetéis a la suerte", comenzaba. "Vuestro mariscal Suchet tuvo la imprudencia de descuidar la cifra de su correspondencia, que por fortuna paró en mis manos, y con ella la de un oficial español que se pasó y ha hecho el papel de su edecán. Hemos formado esta tramoya de la que yo soy sabedor". La revelación fue un golpe demoledor para la moral de los soldados franceses y su comandante. El texto concluía con un ultimátum inapelable que no dejaba lugar a dudas sobre las consecuencias de cualquier resistencia. "Si no os rendís, una nube de balas y millares de bayonetas caerán sobre vosotros", sentenciaba. "Media hora tenéis para resolver, y en ella habéis de decir si me queréis como enemigo o por vuestro protector". Atrapado y sin opciones, el barón de l’Isle rindió sus tropas. 2.000 de los mejores soldados de Napoleón fueron capturados sin disparar un solo tiro. La historia de Juan Manuel van Halen no termina con esta gesta. Tras la guerra, su espíritu inquieto lo llevó a Bélgica, donde combatió en la guerra de independencia contra los holandeses y alcanzó el grado de teniente general del nuevo país. Este increíble aventurero, que sirvió a media Europa, finalmente regresó a España y se estableció en Cádiz, ciudad en la que falleció en 1864 a una edad avanzada. Su vida, rescatada del olvido, demuestra que las páginas más fascinantes de la historia a menudo están escritas por sus protagonistas más desconocidos.