La Asociación de Empresarios y Empresarias SEARA, ubicada en As Pontes, se ha consolidado como una institución clave para el desarrollo económico de la comarca de Eume. Fundada en 2002 y declarada de utilidad pública, la entidad aglutina a unas 70 empresas asociadas que suman más de 3.000 trabajadores y un volumen de facturación que ronda los 600 millones de euros. Al frente de la organización, su directora, Carolina García, analiza la situación actual y los desafíos del tejido productivo de la zona. De cara a 2026, la asociación se enfrenta a varios retos importantes. Según ha explicado Carolina García, uno de los principales problemas para las empresas es la búsqueda de personal cualificado. A esto se suma la necesidad de formación en normativas nuevas, como los cambios en la jornada horaria, y la adaptación a nuevas tecnologías. “Como bien sabes, ahora todo el tema de inteligencia artificial está muy en vigor, y queremos ayudarlas en lo que podamos”, ha señalado. El impulso para crear nuevos negocios ha sufrido un cambio significativo en la última década. La directora de SEARA ha constatado un “bajón importante” en el emprendimiento. Una de las razones, apunta, es que la buena expectativa de empleo actual permite a los trabajadores buscar nuevas oportunidades en lugar de arriesgarse a emprender. Además, el entorno es cada vez más complejo: “es más complicado emprender en cuanto a normativas, cuotas de seguridad social e impuestos. Entonces, claro, es un freno a aventurarse”. García también ha aportado una reflexión personal, fruto de sus 20 años en la entidad, sobre el cambio de mentalidad en las nuevas generaciones. “Emprender supone una exigencia brutal a nivel de dedicación, tiempo y esfuerzo”, ha afirmado. Para un empresario, la implicación es total. “Nunca sales de la empresa, aunque estés en casa, porque la cabeza siempre está 24 horas pensando en ello”. Este nivel de sacrificio, sugiere, podría ser un factor disuasorio para los más jóvenes. El cierre de la central térmica ha colocado a As Pontes en una peculiar coyuntura de transición energética y económica. En este contexto, SEARA trabaja “codo a codo” con el ayuntamiento y la Consellería de Industria para que la “transición poco justa” que reivindicaron en su día se transforme en una reindustrialización real, apoyándose en las ayudas públicas disponibles. Existen varias líneas de apoyo. Por un lado, ayudas enfocadas a proyectos tractores de gran inversión (más de 10 millones de euros) que, de instalarse en la zona, generarían empleo y economía para las pymes del entorno. Por otro lado, hay ayudas más accesibles y préstamos subvencionables para que la pequeña y mediana empresa pueda acometer proyectos de ampliación, compra de maquinaria o inversión, revitalizando así la economía local. Varios proyectos estratégicos, como la bioplanta de fibra reciclada de Ence, una planta de reciclaje de neumáticos y otra de hidrógeno verde, se encuentran en estado de tramitación avanzada. Según García, las empresas transmiten que “algunos ya van muy avanzados para que, efectivamente, este año ya puedan ser realidad”. Su puesta en marcha beneficiaría a las empresas locales mediante la contratación de obras y personal.