El Colegio Oficial de Veterinarios de Ciudad Real ha lanzado una advertencia sobre la triquinosis, una enfermedad que puede afectar a las personas por consumir carne de cerdo o de jabalí que no ha superado los controles sanitarios. En COPE, Enrique Lozano de Arcenegui, veterinario especialista en gestión cinegética, subraya la importancia de concienciar a la población sobre esta zoonosis, una enfermedad que se transmite de animales a personas. La triquinosis es una enfermedad parasitaria causada por un gusano microscópico del género Trichinella. Según explica el experto, "las personas se infectan al consumir carne cruda o mal cocida que contiene la larva del parásito", principalmente de cerdo o animales silvestres como el jabalí. Estos animales se contagian al alimentarse de restos de otros animales contaminados o al ingerir roedores infectados. Los síntomas en humanos varían según la fase de la infección. En una primera etapa intestinal, pueden aparecer diarrea, dolor abdominal, náuseas y vómitos. Posteriormente, las larvas pasan al torrente sanguíneo y se alojan en los músculos, provocando fiebre, dolor muscular muy intenso, hinchazón de párpados y cansancio. En los casos más graves, "puede haber afección del corazón e incluso del sistema nervioso". Aunque la situación en España está bastante controlada gracias a los estrictos controles en la cadena de comercialización, en los últimos años se ha detectado un aumento de la presencia del parásito. Este repunte, según Lozano de Arcenegui, "probablemente esté relacionado con el incremento de la población de jabalí que se está produciendo a lo largo de todo el territorio nacional". Los pocos casos que se registran anualmente se asocian mayoritariamente al autoconsumo de carne de jabalí o a las matanzas domiciliarias en las que no se realiza la prueba oficial. Es casi imposible que ocurra en la cadena alimentaria convencional, pero el riesgo persiste a nivel particular si no se toman las precauciones necesarias. La prevención es fundamental y se basa en tres puntos clave. El primero es aplicar la ley, que establece que las muestras de una matanza domiciliaria o de un jabalí para autoconsumo "deben ser tomadas y analizadas por un veterinario autorizado". En segundo lugar, es crucial realizar la prueba oficial de digestión, el único método reconocido legalmente para detectar las larvas. Además, es muy importante la correcta gestión de los subproductos animales no destinados al consumo humano para evitar que otros animales los ingieran y se perpetúe el ciclo del parásito. Y contrariamente a la creencia popular, el veterinario aclara que "la congelación doméstica no garantiza la eliminación de todas las larvas", por lo que no es un método seguro. El tratamiento existe y es efectivo si se diagnostica a tiempo, pero la mejor estrategia es la cautela. El mensaje final del veterinario es claro: "la triquinosis es una enfermedad prevenible y que la prevención depende solo y exclusivamente de decisiones responsables". Estas medidas incluyen realizar siempre el control sanitario y asegurar una cocción completa de la carne para evitar que quede cruda.