La SD Huesca afronta este sábado en Zorrilla una auténtica final por la permanencia. El partido contra el Real Valladolid, un rival directo a solo un punto, llega en un momento de máxima tensión tras la derrota ante el Mirandés y, sobre todo, por la dura autocrítica que ha surgido desde el propio vestuario. El portero Dani Jiménez cargó contra la actitud del equipo en un mensaje contundente en sus redes sociales: “Sin intensidad constante, dificultad para ganar, oportunidad que dejamos escapar, cada partido una final”. Las palabras de Jiménez han puesto el foco en un problema que preocupa en el entorno azulgrana: la falta de actitud y compromiso en momentos clave. El debate señala que, si bien el equipo puede ser superado tácticamente, la intensidad no es negociable, especialmente jugándose la supervivencia en la categoría. La diferencia de imagen entre los primeros 80 minutos y el arreón final contra el Mirandés ha sido el principal punto de reproche, una situación que los propios futbolistas han reconocido. El encuentro se describe como “un partido en la frontera entre la vida y la muerte”, donde el aspecto anímico será fundamental. El análisis es claro: “El equipo que salga perdedor de ese duelo va a acabar muy tocado”, advierten voces cercanas al club, ya que una derrota dejaría al equipo en una situación anímica y clasificatoria muy delicada a falta de catorce jornadas. La gestión del entrenador también está en el punto de mira, aunque el problema principal parece centrarse en los jugadores que saltan al césped. Existe un clamor popular para que futbolistas como Jordi Martín y Laquintana sean titulares, al considerar que aportan el carácter necesario para estas “finales”. Mientras tanto, se cuestiona el estado de forma de jugadores como Seoane y la idoneidad de la nueva incorporación, Michael, como pivote defensivo. Por su parte, el Real Valladolid prepara un ambiente de “encerrona” para recibir al Huesca, consciente de que también se juega la vida. Su jugador, Iván Alejo, se ha mostrado muy seguro de la victoria: “Tenemos que conseguir el objetivo y lo vamos a conseguir, estoy completamente convencidísimo”. Desde el entorno oscense, sin embargo, ven esta presión como una oportunidad y señalan que un gol del Huesca en los primeros minutos podría volver al público de Zorrilla en contra de su propio equipo. El debate llega incluso a desafiar a la tecnología. Ante una predicción de la inteligencia artificial que da al Huesca por descendido, la respuesta del entorno es apelar a un factor no cuantificable, el “factor oscense” o la “testiculina”. La confianza reside en que el equipo demostrará su carácter en los quince partidos que restan para evitar un descenso que, a día de hoy, parece una amenaza muy real.