El futbolista que se convirtió en héroe para salvar la vida de un aficionado en pleno partido

El fútbol dejó una historia que va más allá de lo deportivo durante un partido entre el Cabecense  y el Atlético Palma del Río. El protagonista es Fran Cruz, futbolista del club visitante y estudiante de Medicina, quien no dudó en socorrer a José Guijo, un aficionado que quedó inconsciente en la grada tras recibir un fuerte pelotazo en la cabeza justo al final del encuentro. Tras el impacto, el partido finalizó, pero Fran Cruz permaneció en el campo para asistir al espectador. "Comprobé que, por lo menos, tenía pulso, que respiraba", ha explicado el jugador. Ante el riesgo de vómito por el traumatismo, lo colocó en la posición lateral de seguridad para evitar que la lengua obstruyera la vía aérea, una maniobra que resultó clave, ya que el hombre sufrió arcadas poco después. El presidente del Cabecense, Diego Román, ha destacado la humanidad del futbolista: "estuvo hasta que llegaron los médicos, no vio más nada y estuvo allí hasta que la situación se estabilizó". Fran Cruz intentó comunicarse con el afectado, pero este, aunque consciente, no podía hablar, un hecho que preocupó al jugador, ya que José Guijo tenía un antecedente de ictus. Afortunadamente, tres días después, y a pesar de sufrir otro pequeño ictus, el aficionado se recupera en casa. Por su rápida y vital actuación, Fran Cruz ha sido galardonado por la Asociación de Periodistas Deportivos de Córdoba. Además, el propio club rival, el Cabecense, le ha entregado una placa conmemorativa y una camiseta en agradecimiento a su gesto con uno de sus socios más veteranos. El mensaje de la placa, escrito por el presidente del club, resume el sentir general: "La verdadera gloria es ser capaz de detenerse y ayudar. Tus valores definen quién eres. Gracias, Fran Cruz, por tu comportamiento en aquel partido con uno de nuestros mayores". Fran Cruz, con humildad, ha afirmado que hizo lo que "hubiese hecho cualquier persona que tuviese una formación básica en primeros auxilios". Su compromiso con la medicina le llevó a dejar el fútbol profesional a los 32 años, una decisión de la que no se arrepiente, aunque reconoce echar de menos el deporte de élite. Su vocación, como él mismo la define, ha quedado demostrada tanto fuera como dentro del campo, siendo un ejemplo de los valores que, según ha expresado, intenta inculcar en su familia. Un gesto que le ha valido el aplauso y el reconocimiento de dos aficiones unidas por una historia de humanidad.