Restauración - Los ramos dorados se alzan en las esquinas del nivel de campanas, superan los cien kilos y reproducen lirios asociados a la pureza de la Virgen dentro de la iconografía cristiana Retiradas las azucenas que coronan la Giralda tras la caída de una de ellas por el temporal Las grandes torres históricas concentran su identidad en pocos elementos que cualquiera reconoce al levantar la vista. La Catedral de Sevilla r eúne varias partes que todo el mundo identifica al instante, como la Giralda, el Patio de los Naranjos o el Giraldillo, y todas comparten una exposición al viento cuando sopla con fuerza. Ese aire que atraviesa la ciudad golpea con especial intensidad los puntos más altos, donde el metal y la piedra quedan sin resguardo. Cuando una racha alcanza esa altura, la estabilidad de cada pieza depende de su anclaje y de su estado de conservación , y por eso cualquier deterioro se convierte en un riesgo real que obliga a intervenir. El Cabildo actuó tras la caída y puso en marcha la retirada La Catedral de Sevilla inició el pasado sábado el descenso de tres grupos escultóricos de azucenas situados en lo alto de la Giralda, después de que uno se desprendiera en la madrugada del 5 de febrero a causa del temporal registrado en la ciudad. Estas piezas coronan la torre y representan flores ligadas a la tradición mariana La actuación forma parte del proyecto de conservación del cuerpo renacentista de la torre , que ya estaba en marcha, y se activó tras la caída de una de estas piezas metálicas. El Cabildo decidió retirar las restantes para revisar su estado antes de volver a colocarlas. Los ramos metálicos pesan más de cien kilos y se inspiran en el lirio Las azucenas son ramos de metal colocados sobre jarras ornamentales en las cuatro esquinas de la terraza superior del cuerpo de campanas. Cada pieza mide entre 1,8 y 2,2 metros y supera los 100 kilos de peso, con una estructura de hierro y bronce asentada sobre remates de piedra. Su forma reproduce tallos y flores abiertas, inspiradas en el lirio , y remite al simbolismo mariano de la pureza de la Virgen . En la tradición cristiana, la azucena blanca se asocia a la virginidad y aparece en representaciones del Arcángel Gabriel, de ahí su presencia en este punto elevado del templo. El remate renacentista de la Giralda se concluyó en 1568 bajo la dirección de Hernán Ruiz II. En ese momento se proyectaron jarras que servían como luminarias y que fueron fundidas por Bartolomé Morel, autor también del Giraldillo. En 1751 el herrero Basilio Cortés transformó esas jarras al incorporar los ramos metálicos y dorarlos, lo que cambió su función original por un significado simbólico. Con el paso del tiempo, la exposición al clima obligó a sustituirlas, y las actuales proceden de una restauración realizada en torno a 1980 por el orfebre sevillano Fernando Marmolejo Camargo. La imagen de estas flores metálicas no se limita a la torre. El escudo del Cabildo de la Catedral muestra una Giralda flanqueada por dos jarrones con azucenas, y ese emblema aparece en la Puerta del Perdón, en la Cilla y en la Biblioteca Colombina. También se repite en portadas de iglesias como San Roque, San Sebastián o San Bernardo, así como en la fachada del Palacio Arzobispal y en la antigua Fábrica de Tabacos. Incluso forman parte del exorno de pasos de Semana Santa y de joyas como los broches que luce la Esperanza Macarena en su pecherín, donde cada pieza reproduce una azucena con seis tépalos. Los técnicos estudiarán ahora los materiales antes de decidir cuándo volverán a colocarse Para retirar los grupos escultóricos fue necesario instalar una grúa de gran tonelaje en la Plaza Virgen de los Reyes, capaz de alcanzar la altura de la terraza del campanario. Ese dispositivo permitió desmontar las piezas con seguridad y bajarlas desde más de 60 metros, una cota donde soportan vientos, cambios de temperatura y humedad durante todo el año. La operación se organizó para evitar daños tanto en los elementos metálicos como en la fábrica de la torre. Una vez desmontadas, las azucenas se trasladaron de forma provisional al Patio de los Naranjos , donde quedaron apoyadas en estructuras preparadas para mantenerlas estables. Allí se realizará un estudio metalográfico de los materiales y una evaluación detallada de su estado, que abarcará tanto la eolípila y el vástago como los ramos y las asas. Con los datos obtenidos, el Cabildo adoptará las decisiones que correspondan dentro del proceso de restauración del cuerpo renacentista, y la reposición dependerá de los resultados de ese análisis técnico.