Javier, vecino afectado por el vandalismo en Alberite: "Espero que tengan consecuencias para los menores y para los padres, porque no se puede ir así por la vida"

La celebración de los quintos de Alberite durante la madrugada del pasado fin de semana ha terminado con un balance desolador: decenas de vehículos vandalizados por todo el municipio. Lo que debía ser una fiesta se convirtió en una noche de destrozos que ha provocado la indignación de los vecinos, quienes al despertar se encontraron con un panorama de lunas rotas, retrovisores arrancados y limpiaparabrisas partidos. Javier relata que aparcó su coche en la calle Ortega y Gasset sobre las 22:30 horas del sábado. A la mañana siguiente, a las 08:00 horas, descubrió el acto vandálico. “Se me activó el limpiaparabrisas y me di cuenta de que el brazo del conductor no estaba, lo habían arrancado de cuajo”, explica. Su sospecha inicial apuntó a los quintos, temiendo que se repitieran altercados similares a los ocurridos en Villamediana. Aunque considera que ha tenido “mucha suerte” en comparación con otros vecinos, la broma le costará cara. La reparación, según le han adelantado, asciende a 110 euros más IVA solo por la pieza, sin contar la mano de obra. Además, lamenta que el seguro del vehículo no se hace cargo de nada “porque es vandalismo”. El limpiaparabrisas arrancado, junto a otros dos o tres, lo encontró más tarde dentro de un contenedor cercano, “a 10 metros de donde aparqué el coche”. Aunque inicialmente se habló de una decena de denuncias, la magnitud de los destrozos parece ser mucho mayor. El mecánico del pueblo, Marcos, confirmó haber oído la cifra de 51 vehículos afectados, un dato que el propio Javier eleva a 55. “A simple vista, vi más de 10 coches, y eso solo en nuestra calle”, asegura. La Guardia Civil le confirmó que había tenido suerte, ya que otros vehículos presentaban daños mucho más graves, como lunas rotas o retrovisores destrozados. Hemos podido charlar con Jesús. Él regenta un bar en Alberite y nos ha relatado lo que les pasó a un par de amigos suyos. Hasta cuatro adolescentes habían destrozado el coche de uno de ellos. Cogieron una baldosa del suelo, la lanzaron contra la ventanilla del copiloto y la destrozaron. También los retrovisores: un par de patadas y quedaron inutilizables. Cuando se cansaron de ese coche, fueron a por el del hermano. Sin embargo, de este tan solo les dio tiempo a romper uno de los limpiaparabrisas delanteros. Porque precisamente esta persona, estaba contemplando todo desde la ventana y bajó a pararles los pies: "Le rompieron la ventanilla con una baldosa, que se quedó dentro del coche con todos los cristales. Al coche del hermano, le rompieron el limpiaparabrisas, se lo iban a destrozar, pero los pilló a tiempo y los retuvo. Bajaron más vecinos y llegó la Guardia Civil, pero al ser menores, no podían hacer nada. Les tomaron los nombres y poco más. Eran dos chicos y dos chicas". El sentir general es de estupefacción ante una mentalidad que parece normalizar el vandalismo como parte de la celebración. Javier menciona con preocupación haber visto comentarios en redes sociales de otros jóvenes a los que “les hace gracia” y que presumen de “haberla liado más todavía” en otros pueblos. “No sé qué mentalidad es esta de los chavales que salen a celebrar”, concluye con resignación.