El Gobierno húngaro de Viktor Orbán ha bloqueado el plan de la Unión Europea de aprobar un préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania y el vigésimo paquete de sanciones a Rusia por su guerra contra ese país, cuando se cumple el cuarto aniversario del conflicto. El líder ultranacionalista húngaro, el más próximo a Rusia de los Veintisiete, exige para levantar su veto a ambas iniciativas que Ucrania reanude el tránsito de petróleo hacia su territorio a través del oleoducto Druzhba, dañado en ataques de Moscú pero que Orbán achaca a decisiones políticas ucranianas . No es la primera vez que Budapest amenaza con bloquear el apoyo a Kiev, pero en esta ocasión el veto llega en vísperas de unas elecciones generales , el 12 de abril, en las que los sondeos prevén que el partido Fidesz de Orbán pierda tras 16 años de mayorías absolutas. Los líderes de la UE acordaron en diciembre conceder a Kiev un préstamo de 90.000 millones de euros para 2026 y 2027, que se financiará con la emisión de deuda común , tras constatar que no había consenso para costearlo con los activos rusos inmovilizados por las sanciones. Para que este esquema funcione, es necesario enmendar la regulación del presupuesto plurianual comunitario para poder usar los márgenes del mismo como aval para acudir al mercado, un cambio que requiere el apoyo unánime de los Veintisiete y al que Budapest siempre se había opuesto. Con el fin de convencer a Hungría, así como a Eslovaquia y República Checa, también reacias a la medida, los líderes acordaron que estos países no participasen en el préstamo a cambio de que se comprometiesen a aprobar la enmienda al presupuesto. Sin embargo, Hungría ha dado ahora marcha atrás y rechaza aprobarla , lo que de facto bloquea el préstamo pese a que los otros dos requisitos legales que lo componen ya han recibido luz verde. Se trata de la regulación que establece la cooperación reforzada entre los 24 países participantes y de la que enmienda el Mecanismo para Ucrania, por el que se canalizan los préstamos, que el Consejo ha aprobado por mayoría cualificada este martes. La Eurocámara, por su parte, ya ha avalado las tres medidas. Si Budapest no levanta su veto, la Comisión Europea no podrá empezar las emisiones de deuda que tenía previsto iniciar en este primer trimestre del año con el fin de hacer un primer pago a Ucrania en abril . De momento, el Ejecutivo comunitario rehúsa hablar ya de un "plan B" o de recuperar la idea de usar los activos rusos y asegura que sus esfuerzos se concentran en lograr que Hungría respete " los compromisos que se hicieron al más alto nivel", según explicó su portavoz jefe, Paula Pinho. La UE ha ido implementando sucesivas rondas de sanciones a Rusia desde que inició la invasión a gran escala de Ucrania y, al cumplirse los cuatro años de guerra, quería impulsar la vigésima para continuar con la presión económica sobre Moscú y dificultar su financiación del conflicto. Era uno de los resultados que los líderes de las instituciones comunitarias querían mostrar como resultado de su apoyo inquebrantable durante su visita este martes a Kiev, pero el lunes los ministros de Exteriores comunitarios, tras semanas de negociaciones en el Consejo, tampoco lograron la unanimidad necesaria para sacar adelante el paquete por el veto de Hungría y Eslovaquia. El paquete de medidas restrictivas que la Comisión Europea había propuesto el pasado 6 de febrero abarcaba un veto completo de los servicios marítimos a los petroleros rusos, sanciones a más empresas del sector energético y a más bancos rusos, así como disposiciones para evitar que productos sensibles lleguen a Rusia. Orbán ha justificado su veto a las sanciones y al crédito a Ucrania en que este país ha cortado el suministro del petróleo ruso, del que Hungría es muy dependiente , a través del oleoducto Druzhba, y asegura que no aprobará ninguna de las medidas hasta que Kiev cese en su "chantaje político" y reabra el transporte de crudo. El Gobierno húngaro ha activado las reservas de emergencia y, en represalia, ha cortado el envío de diésel a Ucrania. El Ejecutivo de Orbán siempre ha defendido que las sanciones contra Moscú no funcionan y dañan a la UE , y ha amenazado varias veces con bloquearlas para lograr que Bruselas libere fondos comunitarios destinados a su país pero retenidos por el incumplimiento de las normas comunitarias y sus ataques al Estado de Derecho. Con todo, Hungría ha aprobado hasta ahora todas las sanciones e incluso había recurrido a la estrategia de abandonar la sala para permitir que los socios aprobasen un crédito anterior a Ucrania. En la recta final hacia las elecciones de abril, Orbán ha intensificado su mensaje de que si pierde, como apuntan los sondeos, su país será arrastrado a una guerra que, opina, la UE y Ucrania quieren alargar.