La proclamación de la Primera República española el 11 de febrero de 1873 abrió en España un breve, pero intenso horizonte de cambio político y social. No fue solo una decisión tomada en Madrid, sino un intento de democratizar el país y cuestionar estructuras de poder profundamente arraigadas. En ciudades como Elche, aquel acontecimiento se vivió como una auténtica sacudida política: despertó expectativas de transformación, pero también generó tensiones, conflictos y una fuerte lucha por el control del poder municipal.