Desconozco si el Mallorca ganará con el cambio de entrenador, pero lo que sí tengo claro es que ha perdido a un gran tipo. A una de esas personas que uno define como buena gente. Porque la rueda de prensa de despedida de Jagoba Arrasate Elustondo no fue el adiós de un entrenador. La plantilla casi al completo -un hecho inédito en la historia reciente- asistió para arropar al técnico en una jornada cargada de emoción. El míster, con la única compañía en la tarima de oradores del jefe de prensa Luis Seoane, tragó saliva en más de una ocasión para no romper a llorar. Agradeció al Mallorca la oportunidad que le dieron, echó balones fuera cuando le preguntaron por la calidad de los fichajes y se marchó sin ningún palabra de rencor. Más bien lo contrario. No quiso hurgar en la herida a pesar de que el club pasó en apenas unos minutos de ratificarle a despedirlo de forma fulminante. Sin dejarle gastar la última bala del partido de este sábado ante la Real Sociedad...