Ema, fontanero: "Como autónomo, si quiero ganar más, trabajo más, llevo casi cinco años disfrutando de mi libertad en los fines de semana"

Ema, un fontanero de Valencia, ha compartido en su cuenta de TikTok (@ema.fontanera.val) su experiencia al cambiar el sector de la hostelería por un oficio técnico. Su testimonio desgrana las ventajas y desventajas de su nueva vida como autónoma, una decisión que, asegura, le ha aportado una libertad que antes no tenía. Lleva ya casi cinco años disfrutando de los fines de semana y festivos, un cambio radical frente a su anterior empleo. La principal mejora en su vida, según relata, es la gestión de su propio tiempo. "Como autónomo, tengo la posibilidad de hacer lo que me da la gana y trabajar cuando quiero", afirma. Esta flexibilidad le permite aumentar sus ingresos si decide trabajar más horas o, por el contrario, tomarse días libres cuando lo necesita. "Es un oficio que te da de comer tranquilamente", añade, destacando la mejora en su economía personal. Además, esta nueva etapa le ha permitido trabajar en cualquier parte, ya que, según él, "fontaneros buenos hay pocos y eso vale en todo el mundo". Esta mejora económica y profesional es un factor crucial para la viabilidad de los profesionales por cuenta propia, que a su vez, cuando crecen, son capaces de fidelizar a sus trabajadores con salarios por encima de la media. Sin embargo, no todo es positivo. Ema confiesa que la fontanería es un trabajo muy estresante, a un nivel que compara con el de la hostelería. La necesidad de estar "pegado al móvil, contestar rápido e ir rápido a todos sitios" define su día a día. Esta presión constante es parte de lo que muchos describen como la odisea de ser autónomo en España. Además, el fontanero rechaza trabajar en obras por el polvo y el ambiente, prefiriendo clientes particulares a pesar del estrés. El desgaste físico es otra de las grandes desventajas. "Las posturas incómodas y trabajar tantas horas te destroza", lamenta. De hecho, este alto nivel de estrés le ha provocado una enfermedad crónica en el ojo que le afecta a la visión, por la que le "sale líquido y de uno veo mal". El agotamiento de estar "todo el día en la calle conduciendo y buscando aparcamiento" se suma a la carga diaria. A pesar de las dificultades, el balance final para Ema es positivo. Cuando se pregunta si merece la pena, su respuesta es un "sí" rotundo. "Lo haría mil veces más porque me ha dado una vida mejor comparada con la que venía de la hostelería", un sector donde algunos empresarios ya destacan que pagar bien a los empleados es una inversión de futuro. Su mensaje final es de ánimo para quienes se plantean un cambio similar: "Si alguien quiere cambiar, que cambie".