Diez mujeres asesinadas en cincuenta días. Nada cambia. Los periódicos apenas le dedican un rinconcito al último crimen machista; parece que no interesa, que no despierta suficiente morbo. Que son cosas, como se decía antes, que debían quedar entre las cuatro paredes de la víctima. Incluso escuchas atrocidades del tipo «algo habrá hecho» o «a saber por qué». Millones de euros de recursos públicos dedicados a publicidad sobre el asunto, miles de policías involucrados, charlas en los colegios, los famosos puntos violeta… infinidad de ideas para contener esta lacra y ha tenido que ser una mujer mayor, violada durante años, la que aporte el punto de vista más interesante: «Que la vergüenza cambie de bando».