La videovigilancia en los centros de trabajo se ha convertido en una práctica cada vez más extendida, pero no todas las grabaciones son legales. Mientras las empresas argumentan razones de seguridad y control, los trabajadores se preguntan hasta dónde llegan sus derechos a la intimidad. La respuesta no es sencilla y depende de factores cruciales que muchos desconocen. El abogado laborista Miguel Benito ha explicado recientemente las diferencias fundamentales entre grabar imagen y sonido en el ámbito laboral, aclarando una confusión muy extendida. Según su análisis, la mayoría de las empresas españolas están vulnerando la ley sin saberlo, especialmente cuando incorporan audio a sus sistemas de vigilancia. Esta situación deja a miles de trabajadores en una posición de indefensión que puede revertirse conociendo la normativa vigente.