El fantasma de Mourinho vuelve al Bernabéu

Eran las 17.13 horas cuando José Mourinho salía del renovado túnel del Santiago Bernabéu. 4.651 días después de su última aparición en el estadio del Madrid, como técnico blanco ante Osasuna en la jornada 38 de la Liga 2012-2013, el de Setúbal volvía a la que fue su casa durante tres temporadas. Regreso en modo 'low profile', alejándose con un lento caminar hacia el lateral opuesto al que estaban ubicados los periodistas y las cámaras, siempre de espaldas y sin una sola mirada de complicidad al techo, al videomarcador 360 ni a ninguno de los nuevos elementos del estadio blanco. No fue su único y peculiar modo de llamar la atención. O de pasar desapercibido. Valen las dos lecturas. Como ya avisó la pasada semana en Lisboa, se borró de la rueda de prensa que minutos antes del entrenamiento dio su segundo, Joao Tralhao. Mourinho, tras la roja de hace ocho días, no podrá sentarse esta noche en el banquillo del Bernabéu ni tampoco estar en el vestuario, pero nadie le prohibía hablar ayer ni nadie lo hará hoy. Si no lo hace, es porque no quiere. Como también está por ver si quiere venir al Santiago Bernabéu o si el entrenamiento le fue suficiente para matar el gusanillo y decide quedarse en el hotel Intercontinental, un modus operandi que ya ha utilizado más veces en su carrera cuando ha estado sancionado en Champions : «No sé dónde estará Mourinho. Hemos preparado el partido anticipando todos los escenarios que puedan suceder», dijo su segundo a pregunta de ABC. El Benfica necesita remontar el 0-1 de Da Luz para meterse en los octavos de la Champions, pero da la sensación de que no es lo que más le preocupa a un Mourinho que ni siquiera podrá escuchar su nombre por megafonía. Cuando el speaker del Bernabéu recite la alineación del Benfica y acabe con el entrenador luso, el nombrado debería ser Joao Tralhao, que es el que figurará en el acta. Si se nombra a Mourinho es porque el propio José se lo pide al Madrid, pero el club no cree que vaya a solicitarlo. El ejemplo más reciente sucedió en el partido ante el Barça de Liga del pasado mes de octubre, donde Flick estuvo sancionado y su nombre no se mencionó por megafonía. Tampoco, si viene al Bernabéu, está asegurada una imagen de él en el lugar que ocupe en el estadio. El Benfica tiene el derecho de pedirle a la UEFA que los operadores de la señal interna no muestren a Mourinho, algo que valora seriamente el club luso. El Benfica, además de censurar preguntas sobre Prestianni en su comparecencia de ayer, quiere que su entrenador pase de soslayo, aunque se dé pequeños baños de masas a la puerta del hotel de concentración, y no haya más ruido del que ya hay desde lo sucedido entre Prestianni y Vinicius en la ida. Un Prestianni que ayer se ejercitó en el Bernabéu, pero que no jugará ante el Madrid. Ningún recurso del Benfica servirá para que la UEFA le quite ese partido provisional de sanción por trato discriminatorio y, como en el caso de Mourinho, también está por determinar si acudirá al estadio, pese a estar fuera de la lista, o se quedará en el hotel. Así será el regreso fantasma de Mou al Bernabéu.