¿Recuerdan cuando el Gobierno instaba a planchar de madrugada para ahorrar en la factura de la luz, en plena crisis energética por la guerra en Ucrania? Pues no hagan caso. Los tramos horarios en los que el uso de la electricidad se han transformado por completo en los últimos meses y en etapas como la actual, tras el paso de varios frentes de lluvia y viento que han azotado a la Península Ibérica, está cambiando la configuración de las horas más proclives para hacer un uso más intensivo de los electrodomésticos. En concreto, las franjas del día en las que sale más económico el precio de la luz comienzan habitualmente a las 10.00 horas y finalizan en torno a las 18.00 horas. Es decir, ocho horas con los costes no solo bajos, sino que en las últimas jornadas llegan a situarse a 0 euros el kilovatio/hora (kwh). Es decir, generar electricidad está saliendo gratis en ese tramo, una circunstancia que debería rebajar drásticamente la factura, aunque en la práctica no está siendo así. El desplome de los precios eléctricos en las horas centrales del día se explica por la combinación de las plantas generadoras con los precios más baratos. Por una parte, las hidroeléctricas y las eólicas, que se están beneficiando de las buenas condiciones meteorológicas de lluvia acumulada en este inicio de año y viento en las zonas donde más parques eólicos hay instalados. A esa realidad se suman las jornadas de anticiclón que se están registrando estos días, lo que deriva en una mayor generación eléctrica por parte de las instalaciones fotovoltaicas , muy activas en las horas centrales del día. Esta interacción de variables meteorológicas está provocando que el 64% de la luz generada en España, a falta de cinco días para que acabe el mes, procede de fuentes de energía renovables: la eólica aporta un 31% del mix eléctrico; la hidroeléctrica, casi un 21%; y la fotovoltaica, más de un 10%, según los datos actualizados por Red Eléctrica en su informe diario. Con tanta energía renovable, el precio -que es más económico frente a otras instalaciones- se desploma desde primera hora de la mañana prácticamente hasta que se pone el sol. El contrapeso a esta realidad económica de la luz, con precios competitivos de día, se refleja en lo que sucede a partir de las 19.00 horas, cuando el sol va apagando sus últimos rayos en la franja oeste de la península. A partir de ese momento, los precios comienzan a subir casi como la espuma. A falta de fotovoltaicas, y a pesar de las hidroeléctricas o eólicas, el coste de generación se incrementa notablemente porque hace falta tirar de las plantas más caras, como los ciclos combinados. Estas instalaciones apenas aportan un 12% de la luz que consume España, pero es la tecnología que marca el precio final. Y producir luz con gas es muy caro. Ante esta realidad, los precios de la luz alcanzan su máximo del día en torno a las 22.00 horas , cuando el consumo se acelera en todos los hogares. Y aunque se reducen a lo largo de la madrugada, no llegan a ser tan bajos como en la hora de la siesta. Efectivamente el recibo de la luz no incluye el precio de la energía gratis. Es imposible. Se está dejando notar el coste de generación por los suelos, pero a esa referencia hay que sumar todo tipo de cargos y ajustes , necesarios para garantizar la seguridad de suministro del sistema. Por eso la luz no sale realmente gratis a pesar de que las condiciones del tiempo (lluvia, viento y sol) son óptimas para el sistema eléctrico. Algunos de esos conceptos se han incrementado desde el 1 de enero, como ocurre con los peajes -lo que se paga por tener acceso a la red eléctrica, el 'fijo'- que se han incrementado ligeramente. Para un hogar con una potencia contratada de 4,6kw, paga ahora casi 20 euros al mes frente a los poco más de 18 euros del año pasado. Además, hay que añadir los cargos entre los que se encuentran los servicios de ajuste, que son los que ha aumentado por el modo 'reforzado' tras el apagón. Los hogares que resultan grandes beneficiados de las condiciones meteorológicas que marcan el precio de la luz son los que tienen contratada la tarifa regulada (PVPC). Se trata de unos ocho millones de puntos de suministro, aproximadamente, menos de un tercio del total. Esta modalidad de tarifa ha ido perdiendo clientes con el paso del tiempo: tienen la ventaja de que se aprovechan de las caídas de precio, pero también están expuestos a las subidas, cuando se producen. En el caso de quienes tengan contratada una tarifa a precio libre -dos tercios de los clientes de luz-, no notarán estos cambios de tiempo en su recibo. Sí lo harán cuando llegue el momento de renovar su tarifa, cuando puedan negociar precios más económicos si el coste de mercado ha caído, como está ocurriendo en este invierno, según Omie, el operador ibérico.