Hiperconectados e hipercansados

Quién no experimentó, a comienzos de siglo, cierta sensación de plenitud y de aventura al contactar por primera vez con alguien que estaba al otro lado de la pantalla, tal vez en otro país o incluso en otro continente. Estar “conectado” en esa nueva conquista de las Américas era sinónimo de estar a la última, de ir a lomos de la modernidad.