En lugar de abandonar las fábricas y organizar piquetes, los obreros ocuparon las plantas y decidieron dejar de trabajar “Es una visión absurda de la historia negra”: las críticas caen sobre 'Los Bridgerton' por dejar fuera la esclavitud Fundada en 1908, General Motors (GM) llegó a ser, durante gran parte del siglo XX, el mayor productor de automóviles del mundo . La compañía, casa de marcas como Chevrolet, GMC y Cadillac, se convirtió en símbolo del poder industrial de Estados Unidos , pero no se libró del movimiento organizado de sus trabajadores que, a finales de 1936, se pusieron de acuerdo para demandar mejoras laborales. En plena Gran Depresión, los trabajadores industriales sufrían no solo bajos salarios y jornadas extensas, sino también despidos arbitrarios y represión sindical. La industria automovilística, dominada entonces por GM, era una de las más poderosas del país y se negaba a reconocer al sindicato United Auto Workers (UAW) como representante legítimo de sus empleados. El 30 de diciembre de 1936, los obreros de la planta de General Motors en Flint (Michigan) dijeron basta. En lugar de abandonar la fábrica de automoción y organizar piquetes, estos ocuparon las plantas y decidieron dejar de trabajar, permaneciendo dentro de ellas. Comenzaba así la llamada huelga de los brazos caídos de Flint . Huelguista durmiendo en la línea de montaje de asientos de automóviles en la fábrica de Flint, en 1937. Organizar la huelga no fue tarea fácil para los de Flint. En aquel momento, la empresa se gastaba millones de dólares en contratar diferentes agencias de detectives que se infiltraban en las fábricas e investigaban a sus trabajadores, elaborando listas negras de empleados sospechosos de simpatizar con sindicatos. Cómo consiguieron el reconocimiento Con las sentadas, los empleados consiguieron dos cosas: impedir que la compañía reemplazara a los huelguistas con otros trabajadores dispuestos a ocupar esos puestos, y paralizar completamente la producción . Era la mejor forma de presionar económicamente a la empresa. En los 44 días que duró la huelga, los empleados convirtieron la fábrica en su propio hogar, con “salas de estar” improvisadas en los asientos de los futuros coches. Además, establecieron su propio sistema civil dentro de la huelga : un alcalde y varios funcionarios fueron elegidos por los huelguistas para mantener el orden en la planta. El 11 de febrero de 1937, General Motors reconoció oficialmente al United Auto Workers como representante de los trabajadores, logrando la negociación colectiva para establecer mejoras en las condiciones laborales de los empleados. Así, la huelga de brazos caídos de Flint terminó marcando un precedente en el movimiento sindical de Estados Unidos.