Duelo en bronce

Si paso por el Parque de la Alameda de Málaga siempre me da un pellizco el corazón, se me arrebata algo por dentro. Quisiera decir que no siento la pena, que solo pienso en todos esos niños y niñas que, como yo, jugaron a subirse al Burrito Platero o a darle de comer, y que un día alguien hizo una foto y quedó ese momento tan igual a otros en el imaginario familiar para siempre. Una tarde de parque, una jornada más, quizás un día feliz. Pero no.