Posponer la alarma es uno de los hábitos más extendidos de la rutina matinal. Ese gesto automático de pulsar "cinco minutos más" puede parecer inofensivo, pero los especialistas advierten de que altera los ritmos circadianos, fragmenta el sueño y hace que el cuerpo despierte con sensación de cansancio. El problema no es solo la falta de descanso, sino también la forma en la que interrumpimos los ritmos del sueño, especialmente cuando estamos en fases profundas. Durante la noche, el organismo atraviesa distintas fases del sueño, que permiten la recuperación física y mental. Despertar en mitad del sueño profundo provoca desorientación, somnolencia y una fuerte sensación de arrastre que muchas personas ya notan nada más haber comenzado el día. Cuando la alarma suena varias veces, el cerebro entra en una sucesión de microdespertares que impiden completar los ciclos y afectan a la activación normal del organismo. El doctor José Manuel Felices Farias advierte en su perfil de Instagram de los efectos fisiológicos de este hábito y plantea una pregunta directa: "¿Qué elegirías para no sentirte cansado durante el día y tener una mejor salud?". Con esta sencilla pregunta, el doctor propone estas dos posibilidades: la de tener puesta una sola alarma y despertarse con ella a la primera o, por el contrario, utilizar varias alarmas cada cinco minutos e irlas posponiendo una tras otra. Por eso, y según explica, cada vez que suena la alarma el cuerpo reacciona de forma brusca y apunta que "cada golpe de alarma supone un pico de tensión arterial que afectan negativamente a tu corazón si pones muchas alarmas". El especialista aclara que no todas las repeticiones tienen el mismo impacto. Señala que "si pospones la alarma una sola vez, puedes evitar levantarte directamente del sueño profundo, lo que te dificulta arrancar al principio del día". Es decir, ese pequeño margen puede ayudar a salir de la fase más profunda del sueño sin un despertar brusco. El problema llega cuando se repite varias veces. Felices Farias explica que "si pospones la alarma dos o más veces te provocas unos microdespertares que te alargan la sensación de no haber dormido bien". Este patrón interrumpe los ciclos del sueño y deja al cerebro en un estado de fatiga acumulada. Para mejorar el despertar, el doctor propone una pauta concreta: "Programa la alarma 20 minutos antes de la hora de levantarte y pospón solo una vez". Después, recomienda levantarse sin volver a posponerla: "Levántate en la segunda y compara cómo te sientes con hacerlo a la primera". El especialista insiste en que el problema no se resuelve solo cambiando la alarma, sino mejorando los hábitos de sueño. De hecho, el docor advierte que "nada de alarmas infinitas". Si el descanso ha sido insuficiente, sugiere una alternativa más suave: "Si dormiste menos de 7 horas, elige despertar con la luz progresiva que entra desde la ventana que te activa gradualmente y te prepara para el día". Más allá de trucos puntuales, el doctor recuerda que el descanso adecuado sigue siendo la clave. Subraya que "lo que más agradecen tu corazón y tu cerebro es dormir entre 7 u 8 horas y si es a la misma hora todos los días, mucho mejor".