Ha sacado Alberto Núñez-Feijóo la vena marxista -la de Groucho en concreto, ya saben: “estos son mis principios y, si no les gustan, tengo otros”- y ha presentado un decálogo para negociar con Vox. A Santiago Abascal le parece que las condiciones que le demanda para cogobernar en Extremadura, Aragón y donde se tercie suponen tratarles “como salvajes a los que hay que domar”.