La "ruina anunciada" para las pymes de Extremadura por la nueva subida del salario mínimo

La reciente subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) hasta los 1.221 euros mensuales ha vuelto a encender las alarmas en el tejido empresarial. La medida, aprobada por el Gobierno sin el acuerdo de los empresarios, supone un aumento de costes laborales que, según denuncia Diego Arturo Hernández, presidente de la Confederación Empresarial de la provincia de Cáceres (COEPCA), pone en jaque la viabilidad de muchas pequeñas empresas y frena la creación de empleo. Para los empresarios, este incremento del SMI —que ha subido alrededor de un 60% desde 2018— "no deja de ser un aumento directo en los costes que tenemos laborales y de las cotizaciones sociales". Como consecuencia, explica Hernández, "nos baja nuestro beneficio y realmente también la implicación es que contratamos también menos". En este sentido, el presidente de COEPCA se remite a un estudio de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) que cifra en 350.000 los empleos que la microempresa ha dejado de crear por las sucesivas subidas del salario mínimo. Si a esta situación se suma la dificultad para encontrar trabajadores, el escenario se complica. "Al final, como se suele decir, y sobre todo en Extremadura, esto esto es una ruina anunciada", sentencia Hernández. El principal punto de fricción para los empresarios es que la subida salarial no va acompañada de una mejora en la productividad. "Tenemos una productividad mucho más baja en los últimos 5 años", lamenta Hernández. En su opinión, si la productividad fuera "estupenda", la subida sería bienvenida, pero la realidad es otra muy distinta para las empresas, que ya lidian con "un montón de burocracias" e "impuestos para seguir vivos". Este cúmulo de dificultades provoca que muchos pequeños empresarios se planteen "si esto merece la pena". Además, desde COEPCA se critica la percepción que proyecta el Ejecutivo. "Ser empresario parece ser que está mal visto también para este gobierno", afirma Hernández, quien califica la medida de "populista" y recuerda que el Estado también se beneficia del alza a través de las cotizaciones. La inestabilidad política actual añade más leña al fuego. Hernández advierte que la falta de un gobierno estable paraliza proyectos y ahuyenta a los inversores. "¿Cómo van a venir inversiones si cada dos por tres está estamos en elecciones?", se pregunta. Considera que los empresarios son "verdaderos supervivientes" ante una situación que en otras comunidades ya habría generado una mayor presión social. Finalmente, el presidente de los empresarios cacereños alerta sobre el peligro de "laminar" a la clase media, que considera "el equilibrio de los países". En su opinión, sería "una verdadera pena" y "un error" no protegerla, por lo que llama a reflexionar para mantenerla y potenciar su crecimiento como pilar fundamental de la sociedad.