Los ataques racistas y las amenazas invasoras a terceros países no son tesis novedosas en los pronunciamientos del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. La diferencia del espectáculo que ha protagonizado en la madrugada de este miércoles es que se ha producido desde el Congreso, en el marco de su discurso sobre el Estado de la Unión, durante el que ha decidido volver a reavivar la polémica por el despliegue de sus fuerzas antiinmigración en Minnesota, que se cobraron la vida de más de un ciudadano. "Los piratas somalíes que saquearon Minnesota nos recuerdan que hay grandes partes del mundo donde el soborno, la corrupción y la anarquía son la norma, no la excepción", ha cargado duramente contra un colectivo de migrantes especialmente perseguido desde su llegada a la Casa Blanca. "Importar estas culturas mediante la inmigración sin restricciones y la apertura de fronteras trae esos problemas directamente a Estados Unidos", ha insistido, pese a que la gran mayoría de vecinos de Minneapolis consideran que el peligro a la ciudad y el Estado lo trajeron sus agentes del ICE. No obstante, el ultraderechista alabado por los supremacistas de todo el mundo ha insistido en su racismo y no ha dudado en inventarse datos para justificarlo. Sus delirios perfectamente medidos han llegado a acusar a los somalís y al resto de migrantes de tener "mayores facturas médicas, tarifas de seguros de coche, alquileres, impuestos y, más importante, la delincuencia". "Podemos solucionar este problema", ha esgrimido, volviendo a diferenciar entre personas y asegurando que "el primer deber del Gobierno estadounidense es proteger a los ciudadanos estadounidenses, no a los inmigrantes ilegales". Irán, Gaza y Venezuela Finalizado su ataque a los migrantes residentes en Estados Unidos, muchos de ellos con la documentación en regla, Trump ha pasado al hostigamiento de terceros países de los que no respeta la soberanía que tanto enarbola. Con Venezuela maniatada, tras el secuestro de su presidente y primera dama y el robo de sus recursos naturales; y Gaza abandonada, a disposición de Israel después de fingir una falsa paz, orquestada por Netanyahu y Trump y que Europa no dudo en comprar para lavarse las manos una vez más; las mayores amenazas han ido dirigidas a Irán. "Ya han desarrollado misiles que pueden amenazar a Europa y nuestras bases en el extranjero, y están trabajando para construir misiles que pronto llegarán a Estados Unidos", ha alertado el presidente de los Estados Unidos. El argumento está manido, pero funciona. Su colega Netanyahu lleva asegurando que Irán "está a punto de fabricar un arma nuclear" desde 1992, lo que repitió en 2009 acotando el tiempo de espera a "unas semanas". Todo excusas para justificar el bombardeo constante y la injerencia en el principal contrapeso en Oriente Medio de la alianza genocida Israel-EEUU. El inquilino de la Casa Blanca ha garantizado que quiere "alcanzar un acuerdo" con el régimen teocrático de los ayatolás, pero no ha descartado recurrir a tácticas militares. "Prefiero resolver este problema por la vía diplomática. Pero una...