Los que estuvimos aquella noche en el Teatro romano de Mérida vibramos con los legendarios temas de Julio Iglesias, pero la actuación supo a poco. El artista no alcanzó las dos horas de música previstas y abandonamos el recinto con una mezcla de nostalgia y ligera decepción, con la sensación compartida de que el concierto se hizo corto. Es el último concierto que Iglesias ha ofrecido en Extremadura hasta la fecha.