Este miércoles, buena parte de la costa mediterránea, desde el Empordà hasta Jávea, pasando por Alicante y hasta Ibiza, ha amanecido envuelta en un espeso manto de niebla. Este fenómeno ha sorprendido a los más madrugadores por el espesor de la bruma y por los problemas de visibilidad que ha dejado en algunos puntos como, por ejemplo, en el aeropuerto ibicenco, donde un vuelo ha tenido que dar marcha atrás al no poder aterrizar debido a la niebla, o en varias carreteras catalanas, que han pasado varias horas envueltas en las tinieblas.