El cartel oficial de la Semana Santa de Logroño 2026, una obra firmada por Jesús Domingo, logroñés de 31 años y licenciado en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco (UPV). El artista, que ha participado en exposiciones colectivas y proyectos institucionales como independientes, presenta una pieza cargada de simbolismo, un Cristo de las Ánimas enmarcado por claveles en tonos vino y sangre, una fusión de espiritualidad, identidad riojana y emoción personal. “Quise que cada persona se enfrentara al Cristo desde su propia experiencia. No quería imponer una historia, sino abrir un diálogo entre el espectador y la imagen”, explica Jesús Domingo. Jesús recuerda que el proceso comenzó con un encargo “que te ronda la cabeza las 24 horas del día”. Bocetos, conversaciones y pruebas fueron dando forma a una obra que, según el autor, debía ser “monumental e imponente”. “Sabía que, si iba a ser una imagen religiosa de Logroño, tenía que ser el Cristo de las Ánimas. Era un tema de devoción para mi abuela. Y quería que su presencia, de alguna manera, también estuviera en el cuadro.” Inspirado en el barroco español, con referentes como el Cristo de Velázquez, Domingo decidió, sin embargo, eliminar la cruz tradicional para apostar por un enfoque más contemporáneo. “Al principio la tenía, pero me di cuenta de que no quería hacer algo demasiado clásico. Busqué un equilibrio entre lo barroco y lo moderno, con guiños a artistas como Louise Bourgeois”. El color es otro de los protagonistas de la obra. Los tonos vino y sangre no son casuales, evocan tanto la sangre de Cristo como la tierra y el vino riojano, símbolos de identidad y vida. “Son colores que conectan con nuestra tierra, con la Semana Santa, con el vino eclesiástico y la emoción. Pero también quería que fueran tonos acogedores, cálidos, sin caer en el morado típico de las cofradías.” Como muchos artistas, Domingo confiesa que no siempre queda satisfecho al terminar una obra. “Cuando la acabo no me gusta, me quedo raro. Necesito dejarla reposar, darle la vuelta y volver a mirarla con distancia. Entonces, si me vuelve a emocionar, sé que he acertado”. Su manera de enfrentarse al arte tiene mucho de introspección, de búsqueda. “Paso tanto tiempo mirando el cuadro que dejo de ver. Por eso lo retiro, lo olvido un mes, y cuando vuelvo, me vuelve a impactar”. El artista reconoce que la reacción del público será diversa, pero eso forma parte del arte, “habrá quien lo vea y se emocione, y quien no conecte con él. Es normal. Lo importante es que la obra ya está ahí, que pertenece a la ciudad”. A partir de ahora, la imagen del Cristo de las Ánimas presidirá los actos de la Semana Santa logroñesa, una celebración que combina fe, arte, tradición y participación popular, y que cada año convierte a Logroño en uno de los destinos más especiales del calendario religioso español.