La nueva Norma Foral de Montes de Bizkaia, aprobada recientemente y pendiente de su trámite en Juntas Generales, representa un cambio estructural después de 30 años de vigencia de la normativa anterior. Así lo ha valorado Leire Salaberria, gerente directora de la Unión de Selvicultores del Sur de Europa (USSE), quien analiza en COPE EUSKADI una ley que afecta a las 131.000 hectáreas de bosque del territorio, de las cuales el 80% está en manos privadas. Desde la USSE valoran la norma "muy positivamente" porque "demuestra voluntad política" y "reconoce que el bosque importa". Según Salaberria, la ley moderniza el marco legal y lo adapta a los retos actuales, como "el cambio climático, el riesgo de incendios, los problemas sanitarios o la presión sobre la biodiversidad". A su juicio, la mejor defensa contra estas amenazas es "un monte gestionado, accesible, ordenado y activo", que es lo que impulsa esta nueva regulación. La norma reconoce que el monte es "parte esencial de la acción climática" como sumidero de carbono e infraestructura verde. Este enfoque, según la experta, está "totalmente alineado" con lo que la USSE defiende en Bruselas. "Gestionar es proteger, y abandonar los bosques nunca es una solución", ha afirmado Salaberria, quien destaca la importancia de hacer ver a las instituciones europeas que la no gestión es una opción para afrontar los desafíos actuales. Uno de los aspectos que más valora la USSE es que la nueva norma reconoce el papel activo del propietario forestal, a quien ve "no como un problema, sino como parte de la solución". Salaverría recuerda que miles de personas en Bizkaia y 16 millones en Europa son propietarios que cuidan el monte día a día. "Sin propietarios implicados no hay gestión, y sin gestión no hay bosques sanos ni bien conservados", ha subrayado la directora de la USE. La ley también refuerza los instrumentos de planificación y mejora la coordinación con la administración, algo que considera "fundamental" para que las políticas forestales se puedan aplicar en la práctica. Salaberria ha explicado que en Europa existe una "enorme diversidad de bosques y realidades forestales" y que "no puedes aplicar una misma solución" a todas ellas. Por ello, considera que la Norma Foral de Vizcaya es un "buen ejemplo" de cómo alinear lo local con los grandes objetivos europeos, ya que "adapta los grandes objetivos a la realidad concreta del territorio". En definitiva, la nueva regulación es una "oportunidad para reforzar el sector forestal" y para entender que "el bosque gestionado no es una amenaza para el medio ambiente, sino que es un aliado clave". Como ha concluido Salaberria: "Si queremos montes vivos, biodiversos y capaces de afrontar el cambio climático, necesitamos gestión y propietarios implicados".