Una chef revoluciona la comida de hospital con su menú: desde un roscón en junio hasta rabo de toro a la cordobesa

La comida de hospital tiene fama de ser insípida y poco apetecible, pero hay cocineros dispuestos a romper el mito. Es el caso de Sandra Luque, chef de la Clínica Universitaria de Navarra y Premio Nacional de Cocina Hospitalaria, que ha desarrollado más de 1.200 platos para atender las diferentes patologías de los pacientes. En el programa Herrera en COPE, con Alberto Herrera y María José Navarro, la cocinera ha explicado cómo su trabajo va más allá de la nutrición para convertirse en un acompañamiento emocional. Para Luque, el estereotipo sobre la comida de hospital es "injusto, relativamente". Según ha explicado, el problema reside en que en cocinas de colectividades como hospitales, colegios o residencias "se lleva muchos años sin hacer, digamos, una revisión de esa parte gastronómica". La chef considera que, como la gente ya da por hecho que la comida será de mala calidad, "no hay una preocupación, digamos, por querer cambiarlo", un error que cree que ha llegado el momento de subsanar. La cocinera ha señalado que actualmente España vive "un momento de cambio, sobre todo, y de preocupación por la alimentación", por lo que considera que "es el momento de hacerlo". Para ello, ha hecho un llamamiento para que "más cocineros queramos formar parte de de este cambio e implicarnos en ello". Uno de los grandes debates gira en torno a los recursos. Luque ha admitido que en las cocinas "siempre se tiende a recortar" en la materia prima, optando por productos de peor calidad o precocinados. Sin embargo, ha defendido que esta estrategia es un error: "Si nos planteamos cuánto hay de desperdicio [...] yo creo que eso tiene muchísimo más desperdicio que el utilizar un buen producto, cuidarlo y y trasladarlo al plato y que que la gente lo coma". Su filosofía se basa en "un producto local de temporada y sin etiquetas", buscando una "cocina natural y sincera". Para lograrlo, la Clínica Universitaria de Navarra cuenta incluso con un pequeño huerto a los pies de la cocina donde cultivan lechugas, remolachas o hierbas aromáticas que acaban directamente en el plato del paciente. La chef ha defendido que la gastronomía en un centro sanitario es una herramienta para acompañar y emocionar. "Si en un restaurante le damos esa importancia [...] yo creo que en un hospital tiene todavía más importancia que en ningún otro sitio", ha afirmado, ya que es el momento que tiene el paciente de "salir un poco de de todo lo que le están haciendo durante el día". Por ello, en su cocina se cuida cada detalle, desde el emplatado final con un poco de cebollino o un pétalo del huerto hasta la personalización máxima de las dietas. Luque ha contado que si un paciente no come, ella misma acude a la habitación para preguntarle qué le apetece, ya que en ocasiones la medicación interfiere en la percepción de los sabores. El equipo está informado de las situaciones personales de los ingresados, lo que les permite ofrecer un trato más cercano y humano. Gracias a ello, han llegado a preparar platos especiales para cumplir los deseos de los pacientes, como un roscón de reyes en junio o recetas que les recuerdan a su hogar. "Hemos hecho, pues, desde una causa limeña hasta, bueno, pues un rabo de toro a la cordobesa", ha relatado. La labor de Sandra Luque también tiene un fin solidario, ya que ha publicado el libro 'Recetas con pulso', cuyos beneficios se destinan a 'Cuntia acompaña', un proyecto social de la clínica que ofrece apoyo a familias que afrontan embarazos de mal pronóstico.