El Consejo de Gobierno de la Universidad de Granada (UGR) ha aprobado el Plan Director 2026 y cuatro planes propios que articularán su acción para este año. Estos documentos combinan la continuidad de acciones en marcha con nuevas prioridades, permitiendo a la institución responder a los retos académicos, sociales y económicos de su entorno. El Plan Director 2026 estructura la acción de gobierno en línea con el Plan Estratégico UGR 2031. Según Salvador del Barrio, vicerrector de Planificación Estratégica, el objetivo es "la alineación progresiva y cada vez más real entre la planificación estratégica y la planificación presupuestaria". Esta integración, que contiene 986 acciones (407 de ellas nuevas), mejora la gestión de recursos y fortalece la rendición de cuentas. El Plan Propio de Investigación y Transferencia 2026, dotado con 6,4 millones de euros, es el principal instrumento de apoyo a la actividad científica. En su 37ª edición, refuerza el respaldo a todas las etapas de la carrera investigadora y se alinea con prioridades como Horizonte Europa y el fomento de la internacionalización. En el ámbito de la cooperación, el plan para 2026 cuenta con un presupuesto de 250.131 euros. A pesar de un ajuste, mantiene todos sus programas e introduce novedades como la financiación complementaria para el voluntariado internacional y la creación de los subprogramas Talento Internacional y Mentor–Sur Global, reforzando además el programa UGRefugia. La UGR ha aprobado también su primer Plan Propio de Innovación Social, Empleabilidad y Emprendimiento. Este plan busca conectar el conocimiento con el territorio a través de los modelos Impronta Granada e Impronta Andalucía, impulsando la ciencia abierta y el emprendimiento con programas como Medialab UGR y UGR Emprendedora. Finalmente, el Plan Propio de Internacionalización cuenta con una financiación propia de 862.855 euros, más una contribución del Banco de Santander. El plan refuerza una internacionalización inclusiva y sostenible, con especial atención a las situaciones de mayor vulnerabilidad del estudiantado y medidas para impulsar la movilidad internacional y la política lingüística.