Jordi, usuario habitual de la alta velocidad entre Málaga y Madrid sobre realizar parte del trayecto por carretera: "Una experiencia bastante desagradable"

La conexión directa en tren de alta velocidad entre Málaga y Madrid cumple ya 38 días interrumpida, sumiendo en la incertidumbre a miles de viajeros y amenazando al principal motor económico de la provincia, el turismo. La anulación inicial por el accidente de un tren de mercancías en Adamuz se vio agravada por un desprendimiento en la vía a la altura de Álora, provocado por los recientes temporales. La solución actual, un plan de transporte híbrido que combina autobús y tren, eleva el tiempo de viaje a cuatro horas y media, frente a las dos horas y cuarenta minutos habituales, y está generando un profundo malestar entre los usuarios. Jordi Juanpere, empleado de una constructora con oficinas en Málaga, es uno de los afectados. Utilizaba el AVE semanalmente por motivos laborales, valorando sus claras ventajas. "La elegía por la facilidad de no tener que desplazarte al aeropuerto y la comodidad, que transmitía también tranquilidad en el tren", explica. Además, destaca un beneficio clave para su rutina: "Otra de las ventajas es que te conectas, pues, con el móvil trabajas, y yo suelo trabajar y solía trabajar bastante tiempo que utilizaba". Con el corte del servicio, su empresa se vio forzada a recurrir al transporte aéreo, asumiendo un sobrecoste notable. "Se ha disparado muchísimo los precios del avión, bueno, aparte que los del tren es muy difícil de encontrar, pero los del avión estaban imposibles", lamenta Juanpere. La situación obliga a las empresas a sopesar la urgencia de cada desplazamiento para evitar que "los precios no se disparen". Cuando Renfe anunció la reanudación parcial del servicio, Jordi compró un billete pensando que la normalidad había vuelto. Sin embargo, la realidad fue muy distinta. "Recibí un mensaje de Renfe donde me indicaba que por problemas en la red, bueno, lo que sabemos todos, pues que se alteraba a un autobús a las 7:20 de la mañana, que me llevaría a Antequera, y de Antequera, pues, a Madrid", relata. Pero el verdadero calvario fue la experiencia del trasbordo. Jordi Juanpere la describe como una "odisea". "La parte del autobús, la espera en la estación... ya estás echando tranquilamente dos horas y media. Me pareció bastante mal también la espera en la estación de Antequera, casi 40 minutos o una hora larga esperando que llegase el AVE", detalla. La imagen en la terminal era caótica, con "200, 300 personas ahí dentro". Su conclusión es tajante: "Una odisea, vaya, bastante desagradable la experiencia". Más allá del perjuicio para los viajeros habituales, el impacto económico de esta desconexión ferroviaria se proyecta como una grave amenaza a un mes de la Semana Santa. Las reservas turísticas para esas fechas cruciales ya han experimentado una caída de entre un 20 % y un 30 % en Málaga y la Costa del Sol. El turista nacional, fundamental en este periodo, se está retrayendo ante los problemas de conexión. Desde la Consejería de Turismo de la Junta de Andalucía, la preocupación es máxima. Arturo Bernal, el consejero, ha puesto cifras a este impacto, estimando que las pérdidas podrían alcanzar los 200 millones de euros. Bernal critica abiertamente la gestión de la crisis por parte del Gobierno central. "Que la ausencia de información y de datos claros por parte del Gobierno de España en cuanto a cuándo va a estar arreglada la línea, pues no la conocemos, y obviamente no es lo mejor para el sector", ha declarado. El sector turístico vive en la inquietud, esperando que la situación se resuelva antes de la Semana Santa para poder recuperar parte de las reservas perdidas. "Bueno, estamos un poco preocupados, obviamente", admite Bernal. El consejero subraya la importancia de la certidumbre para la industria: "Las previsiones no son halagüeñas, porque, obviamente, el sector necesita de una planificación y de una previsión". Quienes necesitan viajar entre Málaga y Madrid se enfrentan a un panorama complicado. La alternativa aérea, como ha experimentado Jordi Juanpere, tiene precios prohibitivos. Una simulación de compra para un vuelo de ida en el día siguiente arroja un coste de 258 euros por pasajero en la opción más económica de Air Europa, ya que Iberia no dispone de billetes. La opción más económica es el autobús, con un precio fijo de 19 euros por trayecto. Sin embargo, su duración, de entre seis horas y media y siete horas, lo convierte en una alternativa poco viable para viajes de trabajo o estancias cortas, dejando a miles de usuarios sin una solución de transporte eficiente entre las dos ciudades.