Jacinto Canales, subdelegado del Gobierno en Valladolid, sobre los grupos juveniles violentos: "Se pegan entre ellos"

La muerte del joven Esteban a manos de un menor de 13 años en Valladolid ha puesto el foco sobre los grupos juveniles violentos. Y es que la tranquilidad de Valladolid se ha visto sacudida en los últimos días por la muerte de Esteban, un joven de 18 años que recibió varias puñaladas mortales por parte de un menor de 13 años en la calle Democracia, en Valladolid, el pasado viernes. El menor acusado de matar a Esteban Rubio suma antecedentes violentos con grupos violentos desde los 11 años. El niño, que cumplirá los 14 en verano, lo que le hace inimputable, ha sido víctima y agresor en encontronazos con grupos rivales desde 2024. El subdelegado del gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, ha explicado en Mediodía COPE que estos grupos juveniles violentos están organizados, pero controlados por la policía. Frente a la idea de 'bandas latinas', Canales subraya que la realidad es otra. "Son multinacionales", afirma, explicando que en estos grupos hay jóvenes de origen latino, español y de otras nacionalidades. Insiste en la importancia de no estigmatizar a ningún colectivo, ya que "vincular nacionalidades y orígenes con los resultados delictivos no ayuda a resolver el problema". El perfil de estos jóvenes suele corresponder a "clases sociales más desprotegidas y vulnerables", donde este tipo de ideologías y simbologías calan con más facilidad, según el subdelegado. "No creemos, y todos los expertos lo dicen, que estigmatizar colectivos ayude a solucionar estos problemas", ha añadido. El subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, ha aclarado la situación y la terminología que emplean las autoridades para describir a estos colectivos. Canales ha explicado que, aunque en el lenguaje coloquial se hable de 'bandas', la terminología policial y penal es más estricta. Según él, en Valladolid existen "grupos juveniles violentos" y no bandas en el sentido de "organizaciones criminales". La principal diferencia, señala, es la falta de profesionalización: "Estos chicos no viven del crimen, no hay una organización financiera que soporte todo esto". El subdelegado matiza que estos grupos tienen una "organización laxa" y poco jerarquizada, y su fin último no es delinquir. Se trata más de "seguidores de tendencias, de modas, de formas de vestir, de simbologías", aunque reconoce que "sí, se pegan entre ellos". La actividad principal de estos grupos son los enfrentamientos entre ellos, que ocurren con frecuencia durante los fines de semana en zonas de ocio y a altas horas de la madrugada. "Fundamentalmente se pegan entre ellos", recalca Canales. A esto se suman delitos menores como pequeños robos de patinetes o en establecimientos. Pese a la alarma social, Canales asegura que la Policía Nacional mantiene un "control bastante férreo" sobre estos grupos. Las fuerzas de seguridad conocen sus puntos de reunión, principalmente parques y plazas públicas, y realizan controles para requisar armas blancas como cuchillos y machetes. "No ha habido ningún incidente de este tipo que no haya quedado sin respuesta policial", concluye.