Lidia y su hijo Leo han emprendido un viaje a Bruselas con una misión vital: exigir ante las instituciones europeas que el medicamento necesario para tratar la piel de mariposa llegue por fin a España. La historia de su lucha ha sido compartida en el programa 'Herrera en Cope Más Sevilla', donde la madre ha expuesto la urgente necesidad de este fármaco para mejorar la calidad de vida de su hijo. El pequeño Leo padece epidermólisis bullosa, una enfermedad genética rara conocida popularmente como piel de mariposa. Esta dolencia se caracteriza por una fragilidad extrema de la piel, donde el más mínimo roce le provoca heridas y ampollas dolorosas. Su día a día es una constante carrera de obstáculos, con horas de curas y vendajes que cubren gran parte de su cuerpo, viviendo en un equilibrio constante entre el dolor y la esperanza. La frustración de la familia aumenta al saber que el tratamiento que podría cambiar la vida de Leo ya está aprobado y disponible en otros países de la Unión Europea. Sin embargo, en España, la burocracia y los desacuerdos económicos mantienen este fármaco fuera del alcance de los pacientes que lo necesitan. Esta situación ha generado una dolorosa espera que afecta psicológicamente a la familia, consciente de que la solución existe pero no se le permite tocarla. Como ha expresado Lidia, es incomprensible que "la salud y el alivio de un hijo dependan del código postal o del país donde reside", a pesar de formar parte de una comunidad como la Unión Europea. Este es el mensaje que la madre de Leo ha llevado a Bruselas para interpelar a los responsables. El viaje a Bruselas es también un grito de auxilio para que las autoridades y los responsables presupuestarios reconsideren su postura. El mensaje de Lidia es claro y directo a quienes ponen precio a los fármacos: "no se puede poner un precio a la mejora drástica de la vida de un niño". La familia se aferra a la esperanza de que su voz sea escuchada y el tratamiento llegue pronto a España. Para Leo, la llegada de este medicamento significaría el comienzo de una nueva vida, una en la que podría realizar actividades cotidianas sin el miedo constante al dolor. Su testimonio y la lucha de su madre son un recordatorio de que, detrás de las cifras y las negociaciones, hay personas esperando una oportunidad para tener una mejor calidad de vida.