La cara del boxeo extremeño: disciplina, fe y ambición mundial

En el boxeo hay algo que no se puede fingir: la disciplina. O la tienes o no la tienes. Y Carlos Díaz López la lleva tatuada desde que era apenas un adolescente que cruzó la puerta de la Escuela de Boxeo Borja Pinna con una idea fija en la cabeza: llegar lo más lejos posible. Desde entonces no ha faltado ni un solo día a entrenar. Ni cuando las cosas salían bien. Ni cuando no. Hoy, con medallas nacionales e internacionales y tras convertirse en el primer y único extremeño en ser convocado con la selección española de boxeo, su historia empieza a sonar más allá del ring. Pero antes de todo eso, hubo años de silencio, sacrificio y fe.