La reciente desclasificación de documentos sobre el intento de golpe de Estado el 23 de febrero de 1981 ha reavivado uno de los episodios más delicados de la Transición. Este miércoles, dos días después del 45 aniversario, el Gobierno ha publicado en el BOE 153 archivos hasta ahora secretos relacionados con el suceso histórico. La expectación por conocer estos informes era máxima, excepto entre la familia de uno de los grandes protagonistas del acontecimiento: Antonio Tejero, el teniente coronel de la Guardia Civil que irrumpió en el hemiciclo del Congreso de los Diputados empuñando una pistola. «No tengo curiosidad por los documentos del 23-F porque lo sé todo. Por lo menos todo lo que me ha contado mi padre», aseguró hace dos días a Telemadrid su hijo Ramón, párroco de la iglesia Virgen Madre de Nueva Andalucía. Ramón Tejero contó que la víspera del asalto al Congreso de los Diputados, su padre reunió a la familia y les explicó lo que iba a suceder: «Nos dijo claramente que él iba en nombre del rey y todo lo que iba a ocurrir». Él mismo, añade, lo acompañó a misa aquella mañana y, más tarde, siguió el desarrollo de los acontecimientos: «Estuvimos esperando ese momento concreto que aconteció en el Palacio del Congreso. Por lo tanto, mí no me extraña», insistió. Además, tuvo la oportunidad de acudir a todas las sesiones del juicio posterior, en las que, según Ramón, su padre «en todo momento juró por su honor y dijo la verdad». Por eso, dijo que «el hecho de que se desclasifique personalmente a mí me gusta». Eso sí, reclamó que esperaba que que la transparencia sea completa. «Me gustaría que se desclasificase todo, no solo unos cuantos», señaló, sospechando que existen conversaciones y episodios relevantes que podrían quedar fuera. «Mi padre siempre ha sido muy partidario de esa realidad», añadió. Por otra parte, criticó el momento en el que la documentación ha salido a la luz , ya que, desde su punto de vista se hace para desviar la atención: «Me parece que son ganas de darle más importancia a un hecho que aconteció hace 45 años que la situación que estamos atravesando en nuestro país». Sobre el estado actual de su padre, Ramón asegura que se encuentra «sereno, tranquilo», y «totalmente lúcido» a sus 94 años, capaz de mantener conversaciones profundas, incluso sobre teología, una de sus pasiones. Hay calma en general en la familia Tejero, que rememora el 23-F sin dramatismos: «El hecho aconteció hace 45 años. Ciertamente, marcó la vida de España como marcó la vida de mi familia, pero eso ha pasado. No podríamos vivir anclados en ese hecho concreto», reflexionó Ramón. «Sí, hay momenos puntuales en los cuales se recuerda qué es lo que ocurrió aquel día, pero no tanto con una dimensión política, sino más bien como una dimensión personal en lo acontecido en nuestra familia», concluyó.