¿Es posible que el destino de una especie quedara sellado por el movimiento de los continentes hace millones de años? A veces, la historia de la vida no se escribe con grandes migraciones, sino con el aislamiento forzoso de animales que, atrapados en fragmentos de tierra a la deriva, tuvieron que reinventarse para sobrevivir en un mundo que se fragmentaba bajo sus pies.