El desabastecimiento de medicamentos se ha consolidado como uno de los principales retos del sistema sanitario en España, dejando de ser un fenómeno puntual para convertirse en un problema estructural. Esta situación afecta directamente a los pacientes y a profesionales sanitarios, especialmente a las farmacias. Un informe elaborado por LUDA Partners, una red digital que conecta a miles de farmacias, ha analizado en profundidad esta crisis con el objetivo de “dar a conocer esta problemática que afecta a miles de pacientes y hacerlo de una manera divulgativa”, según explica Sara Seco, responsable del estudio. Las causas detrás de la falta de fármacos son múltiples. Según Seco, existen factores coyunturales como un aumento puntual de la demanda, que podría ocurrir con los antihistamínicos debido al incremento del polen por las lluvias recientes. Otro factor de gran impacto son las tendencias en redes sociales, como el caso de Ozempic, un medicamento para la diabetes cuyo uso se popularizó por su “efecto adelgazante” entre personas que no lo necesitaban por su indicación principal. Las consecuencias de esta escasez se extienden en cadena. En primer lugar, el paciente, que ve interrumpido su tratamiento, pero también afecta a la farmacia, donde los profesionales se convierten en “mensajeros de malas noticias”, como señala Seco. Además, se genera un riesgo de colapso sanitario, ya que, ante la imposibilidad de sustituir un fármaco, “el paciente se ve obligado a volver a la atención primaria para un cambio de receta, lo que en un sistema ya tensionado puede agravar la situación”. Aunque Ozempic ha sido uno de los medicamentos con más faltas notificadas, el informe revela otros casos significativos. Durante el pasado año, Anafranil, un antidepresivo, se situó en el 'top 2' de los más buscados. En el caso concreto de Cataluña, destacaron los problemas con antibacterianos de uso sistémico como la furantoína. A principios de este año, otros fármacos como Lenceto (destinado a la menopausia) y Fixaprox (un colirio) también han presentado problemas de suministro. El informe de LUDA Partners concluye que el precio no es un factor determinante, ya que escasean tanto fármacos de más de 100 euros como Ozempic como otros de apenas 9 euros como Anafranil. Ante esta problemática, la tecnología se ha convertido en una gran aliada. LUDA Partners ha desarrollado una red digital nacional que permite a las farmacias conectadas localizar en tiempo real qué botica cercana dispone del medicamento que un paciente necesita. En lugar de dar una negativa, el farmacéutico ofrece una solución inmediata, reduciendo la incertidumbre y garantizando la adherencia al tratamiento. Esta herramienta digital demuestra cómo la colaboración puede mitigar las consecuencias del desabastecimiento. Actualmente, la red cuenta con 3.700 farmacias adheridas en toda España y aspira a conectar a la totalidad de las más de 22.000 existentes para fortalecer la capilaridad del sistema. En Barcelona, por ejemplo, una de cada cuatro farmacias ya forman parte de la red, ayudando a decenas de miles de pacientes. Un farmacéutico titular de una farmacia 24 horas describe su labor como la de un “apagafuegos” que reacciona ante la falta de un medicamento, destacando que “lo importante es garantizar la continuidad del tratamiento y tranquilizar a pacientes, quienes acuden a la farmacia buscando esa solución”. La interrupción del suministro genera una gran carga de estrés en el paciente. Sara Seco subraya la angustia que se produce cuando una persona recibe la noticia: “Él lo que sabe es que lo necesita, que no lo puede interrumpir”. Por ello, ofrecer una respuesta desde el mostrador es clave no solo para el afectado, sino también para su familia y para el propio farmacéutico, cuya vocación es ayudar.