Hay vidas que merecen ser contadas no porque hayan cambiado el mundo de golpe, sino porque lo han visto cambiar despacio, década tras década, con paciencia y memoria. Vidas que conocieron un mundo sin televisión, sin internet, sin teléfonos móviles, y que hoy, a más de cien años, se asoman a una pantalla para saludarse con desconocidas que comparten, sin haberlo planeado, la misma edad improbable y la misma dignidad silenciosa. El 11 de febrero de 2025, diecisiete de esas vidas coincidieron en el mismo instante digital. Juntas sumaban 1.757 años de historia. España ha protagonizado un récord histórico sin precedentes: 17 mujeres centenarias, representando cada una a una comunidad autónoma, se conectaron simultáneamente el 11 de febrero de 2025 a las 17:00 horas en una videollamada grupal de 45 minutos que acumuló 1.757 años de vida. La iniciativa fue impulsada por Maximiliana, una startup aragonesa especializada en teléfonos móviles adaptados a personas mayores, con el objetivo de demostrar que la tecnología puede —y debe— llegar a todos. La participante más joven fue María Paquita, representante de Cataluña con 100 años. La más longeva, Sor Rosario, de Cantabria, con 111 años, actualmente la tercera persona de mayor edad en España. Entre medias, quince historias de vida extraordinarias, como la de Obdulia Moscoso, bilbaína de 102 años nacida en 1924 durante la dictadura de Primo de Rivera, o Paqui Cano, de Guadalajara, con 108 años y un amor confeso por las fiestas de su pueblo, Escamilla. Detrás del proyecto hay una historia personal tan sencilla como poderosa. Jorge Terreu, ingeniero informático de 27 años, no podía comunicarse con fluidez con su abuela cuando disfrutaba de una beca Erasmus en Lyon. Buscó en el mercado un móvil fácil de usar para ella, no encontró nada que funcionara y decidió crearlo él mismo. El prototipo, que descolgaba la llamada automáticamente tras tres o cuatro tonos, se convirtió en 2020 —en plena pandemia— en la semilla de una empresa que hoy tiene sede en Zaragoza y cuenta con más de 4.000 usuarios en toda España. Terreu bautizó el dispositivo con el nombre de su abuela, Maximiliana, de 94 años. Tras las presentaciones iniciales, las participantes compartieron recuerdos imborrables: el día en que conocieron a sus parejas, la emoción de su boda o el nacimiento de sus hijos. Momentos de vida que, según Terreu, tienen mucho en común con lo que cualquier generación atesora. La dinámica incluyó anécdotas entrañables y más de un recuerdo de los bailes de antaño. Todas contaron con la ayuda de familiares y cuidadoras para manejar la tecnología. Algunas participaron activamente; otras, como Obdulia, prefirieron estar presentes sin intervenir demasiado, pero se emocionaron visiblemente al recibir su placa conmemorativa grabada con su nombre. El encuentro se cerró con la lectura, por parte del propio Terreu, del poema Manos con historia, de Gervasio Melgar, que emocionó a participantes y familiares presentes. Un texto que habla de las arrugas como testimonio de una vida bien vivida. Encontrar a las 17 protagonistas no fue tarea fácil. La empresa contactó durante tres meses con ayuntamientos y residencias de toda España hasta encontrar a una representante por cada comunidad autónoma. A cada una se le envió un dispositivo Maximiliana para garantizar que la conexión fuera sencilla y accesible, independientemente de su experiencia previa con la tecnología. El móvil de Maximiliana funciona con contactos visibles en pantalla mediante grandes fotografías, volumen automático al máximo en cada llamada, respuesta automática por seguridad y la posibilidad de agitar el teléfono para realizar una llamada de emergencia. Los familiares pueden gestionarlo de forma remota desde una aplicación de control. El récord no es solo un hito mediático. Cerca del 10% de la población española vive completamente al margen de Internet, y el 83% de ese colectivo son personas mayores. Según un informe de UGT, aproximadamente 3,5 millones de mayores de 65 años se encuentran en situación de exclusión digital completa, lo que les dificulta el acceso a derechos básicos cada vez más vinculados a la conectividad. En ese contexto, la iniciativa de Maximiliana adquiere una dimensión que va más allá del récord. La empresa no descarta organizar una segunda edición. Terreu ya lo tiene claro: si se celebra, su abuela Maximiliana podría ser la representante de Aragón. "Ahí ya sí que sería cerrar el círculo por completo", concluye el fundador.