Los datos provisionales de la Dirección General de Tráfico (DGT) sobre la siniestralidad en vías interurbanas revelan una realidad de contrastes en el inicio de 2026. Entre el 1 de enero y el 24 de febrero, España registra un descenso significativo en el número de víctimas mortales, pasando de las 147 contabilizadas en el mismo periodo de 2025 a 114 fallecidos. Esta reducción del 22% marca un hito en la seguridad vial reciente, aunque el informe estadístico pone el foco en puntos negros que persisten: las carreteras secundarias y el ocio del fin de semana. Un alivio en las vías de alta capacidad La mejora en las estadísticas se concentra en las autopistas y autovías. En estas vías, el número de fallecidos cae restringido de 46 a 27. Este comportamiento positivo también se traslada al medio de transporte; el usuario de turismo es el gran beneficiado de esta tendencia, con 21 fallecidos menos que el año anterior. Por el contrario, las carreteras convencionales siguen siendo el escenario más hostil, con un descenso mucho más moderado del 14%, lo que demuestra que la peligrosidad en las vías de un solo carril por sentido sigue siendo el principal reto. Cambio generacional: jóvenes y mayores salvan vidas Uno de los datos más originales del informe de la DGT es la evolución por grupos de edad. Los jóvenes de entre 15 y 24 años han logrado reducir su mortalidad de forma espectacular, pasando de 23 fallecidos a solo 8. Una tendencia similar se observa en los mayores de 65 años, un colectivo suele vulnerable que este año registra 24 víctimas frente a las 40 del ejercicio anterior. Sin embargo, no todos los grupos demográficos acompañan este optimismo. El segmento de adultos de entre 45 y 54 años es el único que experimenta un empeoramiento, con 25 fallecidos frente a los 20 de 2025. En cuanto al género, la brecha sigue siendo evidente: aunque la mortalidad masculina cae un 25% (de 120 a 90), los hombres representan casi el 80% de los decesos totales en carretera. El peligro se traslada al fin de semana El análisis temporal de los accidentes arroja la conclusión más preocupante para la seguridad vial: el riesgo se ha desplazado al tiempo de ocio. Mientras que de lunes a viernes la siniestralidad se ha desplomado con 40 fallecidos menos, los fines de semana (desde las 15:00 del viernes) muestran un aumento de la mortalidad, subiendo de 53 a 60 víctimas. Este incremento durante los días festivos está estrechamente ligado al estancamiento de la seguridad en las carreteras secundarias. En estas vías, la mortalidad de motoristas ha subido ligeramente (de 20 a 21) y la de ciclistas ha pasado de 4 a 5 víctimas. Aunque las cifras parecen pequeñas, el hecho de que no disminuyan al mismo ritmo que el resto de los indicadores sugiere que las conductas de riesgo o la falta de infraestructuras seguras en vías convencionales penalizan especialmente a los usuarios vulnerables. Hacia una evaluación de las causas Aunque este informe es estrictamente estadístico y no entra a valorar factores concurrentes como el exceso de velocidad, las distracciones o el consumo de alcohol, los datos permiten a la Dirección General de Tráfico identificar dónde debe actuar con mayor urgencia. El aumento de fallecidos en camiones de más de 3.500 kg en vías secundarias (que pasa de 0 a 2) y la resistencia a la baja de los motoristas en fin de semana marcan la hoja de ruta para las próximas campañas de vigilancia.