Vinicius baila al Benfica

El Madrid jugará los octavos de final de la Champions, pero hasta ese objetivo de mínimos llega sin la grandeza del quince veces campeón de Europa. Jugar esta repesca ante el equipo que, precisamente, te mandó a ella ya era un tachón de trazo grueso, y eliminarlo con tan poca gloria, una patada hacia delante de mal pronóstico. 2-1, con goles de Tchouaméni y Vinicius, que celebró su tranquilizador tanto en el 80 con otro bailecito similar al de Lisboa. El Benfica, aun sin Mourinho en el banquillo y sin Prestianni en el verde, se presentó en el Bernabéu con las ideas muy claras. Su primera misión era desubicar al enemigo, y eso hizo. Ganó el sorteo inicial y decidió cambiarle el orden de campo al Madrid. Para algunos, una chuminada; para Mourinho, marcar territorio. Fue un inicio de partido brillante de los lisboetas, en el que sometieron al Madrid por ambas bandas y obligaron a Courtois a hacer dos paradas. El belga se dio rápido cuenta de que, sin sus guantes, el Madrid no se iba a meter en octavos. Guantes que en el minuto 14 evitaron el gol en propia meta de Asencio, que despejó forzado un centro de Pavlidis, pero no el remate con alfombra roja de Rafa Silva, con Thibaut en el suelo tras obrar su primer milagro. 0-1. El gol del Benfica despertó por fin a un Madrid con más miedo que fútbol, y logró el 1-1 cuando aún los portugueses se quitaban la miel de la boca. Un pase al espacio de Arda a Valverde acabó en un gran centro del uruguayo, ya casi pegado a la línea de fondo, chutado magistralmente por Tchouaméni desde la frontal del área. Penalti en movimiento finiquitado con un putt 'made in Kroos'. El empate aplacó algo el ímpetu del Benfica y le dio cierta confianza a un Madrid que, subido a los hombros de Vini, intentaba cambiar la dirección de un partido con mucho riesgo. Los lisboetas son un buen equipo que, como demostraron en la fase de grupos, cuando no tienen nada que perder son descarados y tienen individualidades para darte un buen susto. Así pasó en el 37, en el segundo milagro de Courtois. Parada directa al top ten de su hoja de servicios. Y está casi imposible meterse ahí. Un disparo de Richard Ríos, que se quitó de en medio a Trent y a Güler sin ni siquiera pedir permiso, lo detuvo en la raya de gol Thibaut. Escorzo para ir al suelo y evitar el 1-2. No es inteligencia artificial. Aunque lo parezca. Cuatro minutos antes, el Madrid se había adelantado, pero la alegría duró un minuto y medio. El tiempo que tardó el VAR en avisar a Vincic de que había fuera de juego en el remate de Gonzalo previo al tanto de Güler. Fue en otra buena jugada de Vini, lo más potable de una primera mitad del Madrid que bordeaba peligrosamente la prórroga y no tenía tan lejos la eliminación. Del vestuario salió el mismo equipo poco fiable que tenía la eliminatoria en el alambre. Intentó el Madrid amasar durante más tiempo la pelota, pero arriba hacía más cosquillas que heridas. Acciones contadas de Arda y de Vinicius, y una única ocasión de Trent. En el 56, dos amagos, primero a la derecha y luego a la izquierda, y derechazo cercano al palo de Trubin. Un oasis en un Bernabéu silenciado por la ruidosa hinchada lisboeta y un tanto enfadada con otra 'performance' de su equipo que quitaba años de vida. Ni siquiera los pitos hicieron clic. Tampoco el travesaño de Rafa Silva, que con el exterior la puso en la madera en el 60. Disparo muy estético que cogió un vuelo envenenado tras golpear ligeramente el pie de Asencio. Precisamente Asencio se fue en camilla y con collarín en el 77. Un choque de cabezas contra Camavinga y una caída a plomo, boca abajo, dejó K.O. al canario, que estuvo cuatro minutos siendo atendido antes de irse a los vestuarios. Acabó en el hospital pasando pruebas. El parón precedió al tanto de Vinicius que acabó con el tembleque de las piernas. Un balón dividido en el centro del campo lo cogió Valverde y lo puso para que el brasileño, ante un Benfica volcado y con Otamendi fuera de la marca, corriera solo ante Trubin y le batiera con un sutil golpeo con la derecha. El Madrid, sin lustre, pero en octavos.