El consumo de bebidas energéticas ha crecido de forma sostenida en los últimos años, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes. Muchos recurren a ellas para rendir más en el gimnasio, estudiar hasta tarde o mantenerse alerta en jornadas largas. Sin embargo, más allá del impulso inmediato que proporciona la cafeína, surge una pregunta clave: ¿realmente ofrecen beneficios adicionales para la salud o el rendimiento?