La reciente desclasificación de los papeles del 23F ha vuelto a poner el foco en una de las noches más críticas de la historia reciente de España. Lejos de las teorías de la conspiración, los documentos vienen a ratificar una idea ya consolidada por los historiadores: el papel determinante del rey Juan Carlos I para frenar el golpe. Así lo ha analizado Emilio Contreras, presidente de la Asociación para la Defensa de los Valores de la Transición, en el programa 'El Cascabel' de TRECE, donde ha sostenido que esta es la “gran aportación” de la nueva documentación, que califica de poco novedosa en lo demás. Según Contreras, el monarca actuó con celeridad desde el inicio. “Desde el momento primero, a las 7 de la tarde, él supo que Armada estaba en el ajo”, ha explicado. Acto seguido, llamó al director de la Seguridad del Estado, Francisco Laina, para advertirle. Fue el rey quien contactó con los capitanes generales, aunque no todos respondieron con la misma lealtad. Contreras ha relatado la anécdota del general Campano, capitán general de Valladolid, que evitaba ponerse al teléfono. “No está, decía el ayudante, no lo localizamos”, ha contado. Ante la situación, la mano derecha del rey, Sabino Fernández Campo, pidió ayuda a Laína, quien a su vez contactó con el gobernador civil de Valladolid, Román Ledesma. Este tardó apenas cinco minutos en descubrir que Campano se encontraba “en el piso de abajo, evitando dar la cara”. Con esa información, Zarzuela volvió a llamar y el rey fue tajante: “Dile a Campano que se ponga, porque sé que está en tal despacho”. Finalmente, no tuvo más remedio que obedecer. El papel del rey ha sido descrito por el expresidente Felipe González como “absolutamente determinante en el restablecimiento sin interrupción del régimen de libertades”. Una visión que los nuevos documentos no hacen más que consolidar, desmontando los “bulos de todo tipo” que durante años han intentado señalar a Juan Carlos I como instigador del golpe. Contreras también ha recordado un telex enviado a las 23:08 de aquella noche a todos los gobernadores civiles, donde se afirmaba que el poder se asumía “bajo la autoridad y dirección de su majestad, el rey” para garantizar la “convivencia democrática” y la Constitución. Los papeles también arrojan luz sobre momentos icónicos, como la famosa frase atribuida a Sabino Fernández Campo. Ante la llamada de los golpistas preguntando por Armada, la creencia popular era que respondió: “Ni está ni se le espera”. La transcripción revela una versión menos rotunda, pero con el mismo significado. La negativa de Fernández Campo a confirmar la presencia de Armada en Zarzuela provocó un silencio y una frase clave de los golpistas: “Eso lo cambia todo”. Este hecho demostró a muchos militares que el golpe no se hacía en nombre del rey, sino contra la Corona, lo que frenó a unidades que estaban listas para sumarse. Sobre la identidad del “elefante blanco”, Contreras ha afirmado que “probablemente” era el general Alfonso Armada y no Milans del Bosch. “Era un señor listo, con una carrera militar brillante”, pero “creyó que había llegado su momento” y “se quiso montar en el caballo de Tejero, y eso fue un disparate como la copa de un pino”, ha valorado el experto. Más allá de los detalles del 23F, en el coloquio se ha abordado el contexto político actual, que varios tertulianos han calificado como un “intento deliberado de impugnar la democracia constitucional” y la Transición. Contreras ha denunciado que, a diferencia de aquellos años, “los consensos han desaparecido” y “se han intentado recuperar los socios de la Guerra Civil”. Considera que hay un “intento deliberado de maltratar la figura del rey Juan Carlos”, así como las de Felipe González y Adolfo Suárez, para atacar un periodo que es “envidiado por todo el mundo”. Para Contreras, la pregunta clave es por qué el Gobierno ha decidido publicar estos documentos ahora. Su conclusión es que se trata de “un elemento más de distracción de la opinión pública para desviarla de los problemas reales que tiene el país”. Sin embargo, cree que la jugada ha tenido un recorrido “efímero”, comparándolo con el parto de los montes: se generó una gran expectación para acabar en algo pequeño que, además, ha reforzado la figura del rey. “Parecía que iba a ser una cosa terrible y, al final, lo que se ha contado es el 99% de lo ocurrido con alguna anécdota más”, ha sentenciado, para concluir de manera rotunda: Frente a los intentos de “impugnación”, el presidente de la Asociación para la Defensa de los Valores de la Transición ha recordado que todos los pasos de aquel periodo fueron “ratificados por el pueblo español en elecciones”, como la Ley de Reforma Política de 1976, que supuso la “demolición legal del franquismo” y fue aprobada en referéndum por más del 90% de los votantes. Ha destacado que el consenso de aquella etapa hizo posible “el único periodo de paz, libertad y progreso que ha tenido España en siglos”.