José limpia el polvo de una silla antes de sentarse entre ruinas en la que era su hogar en l'Almassereta de Picanya. Cuando el Poyo rugió a las puertas de su vivienda allí casi pierden la vida él y su anciana madre. Hoy no ha cobrado por su casa derruída y el Gobierno le expropio otro inmueble para ampliar un puente