El hombre juzgado por alimentar a sus perros con cabritos vivos en sa Pobla ha sido condenado a una multa de 3.600 euros. La jueza inhabilita al acusado, que se dedica a la cetrería, para el ejercicio de cualquier profesión, oficio o comercio que tenga relación con animales y la tenencia de estos durante dos años y tres meses. La Fiscalía y la acusación popular pedían tres años de prisión para el acusado, que solo contestó a las preguntas de su abogada y dijo que su hobbie es el mundo de la cetrería y de los perros desde hace 40 años.