Lo sucedido esta semana con el cese de Jagoba Arrasate es un error de cálculo absoluto de la propiedad representada por Andy Kohlberg. Resulta más que evidente que el máximo accionista se ha implicado directamente en la decisión de prescindir del técnico vasco porque el guion de los acontecimientos fue claramente manipulado cuando en Arizona tocaron arrebato. En el momento en que los propietarios cruzan la línea de meta y empiezan a ejercer de directores deportivos la cosa no funciona. Una cosa es ser listo, conocer el mercado y querer implicarse en la planificación, opinar y dejar clara una postura, pero otra es querer dar un paso más. Ahí es donde se equivocan.