Que la inteligencia artificial (IA) sea un complemento al aprendizaje y que potencie el conocimiento sin mermar las habilidades del alumnado. Ese es el reto al que las universidades públicas se enfrentan desde que la IA irrumpió en el mundo académico. Hace más de dos años, la Universidad de Córdoba lanzó un código de buenas prácticas para el uso del Chatgtp y el resto de plataformas de IA que son capaces no solo de gestionar bibliografía avanzada o programar en distintos lenguajes sino de resolver problemas complejos de ciencias e ingenierías o generar textos académicos que serían difícil de distinguir de los que haría un humano.