En el noreste de Siria, en el territorio conocido como Rojava (Administración Autónoma del Norte y Este de Siria), las mujeres kurdas han convertido la resistencia en un proyecto político feminista. Su lucha no es únicamente contra el Estado Islámico, las invasiones militares o el asedio económico; es también una confrontación directa con el patriarcado como sistema histórico de dominación. Lo que allí se construye no es solo defensa territorial: es una propuesta de reorganización social que sitúa la liberación de las mujeres en el centro de la democracia.