Las fracturas existieron. De eso no hay duda. La clave era conocer el «mecanismo causal». ¿Se trataba de un caso de maltrato infantil o de lesiones con origen patológico? El largo procedimiento judicial nacido hace más de tres años no ha logrado arrojar una certeza absoluta, pero la «duda objetiva y científicamente fundada» surgida ha acabado derivando en la libre absolución de la acusada.